Viernes 08 de Enero de 2010
Su apellido no pasa desapercibido. Ni para los hinchas, ni mucho menos para los integrantes de este plantel canalla. A Cristian Cuffaro Russo su condición de ser el hijo de Ariel, el entrenador del equipo, lo condiciona de antemano a justificar que tiene condiciones naturales para estar dentro del grupo. Pero él quiere probar que su presencia no es fruto de la portación genética. Por lo menos así lo exterioriza el juvenil zaguero, quien además está haciendo su primera pretemporada profesional. "Cuando se habla de ciertas cosas que no tienen nada que ver con la realidad me dan más fuerza de cambiar ese rótulo. Tengo el hambre de progresar y jugar en la primera de Central. Quiero demostrar que puedo tener mi propio nombre en este club. Y lo voy a lograr", sostiene el juvenil con total convencimiento.
—¿Y cómo tomás entonces esta pretemporada teniendo en cuenta que tu papá es tu técnico?
—Con normalidad. Tengo ganas de progresar desde lo deportivo. En cuanto a lo familiar, los dos somos profesionales. Cada uno hace su parte, y el trato acá es de jugador a técnico, nada más. Eso sí, en casa tengo claro que soy su hijo, je.
—¿Pero cuando estás entrenando, por ahí no pensás por dentro que el que te da las indicaciones es el que convive con vos?
—No. Siempre tuve en claro cuál es mi lugar en Central. Sobre todo desde el momento en que pasé a ser profesional. Cada uno tiene sus roles marcados y debe cumplirlo.
—¿Pensabas vivir algo así?
—No pero siempre por dentro deseaba que sucediera algo así. En el fútbol no es muy común que un padre entrene a su hijo.
—¿Te pesa ser el hijo de...?
—No, al contrario. Me da fuerza para ganarme mi lugar. Si me pongo a pensar en eso, no sería productivo. Mi abuelo jugó en Central, mi tío (Roque) también y mi papá además salió campeón. Por eso, sólo pienso en hacer mi carrera y ganarme un lugar en este club, que amo porque todos en casa somos muy canallas.
—¿En Central debés sentirte como en casa porque, además de tu papa, en reserva te dirige tu tío?
—Sí, se dio que cuando asumieron ellos me tocó subir a la reserva. El trato es normal y si me tienen que retar, lo hacen. Soy un jugador más, no el hijo o sobrino de....
—¿Tenés bien en claro que trabajás además para que la gente te llame por tu nombre y no te relacione con tu papá o tu tío?
—Seguro. Trato de superarme para demostrar que puedo jugar acá. Para eso entreno y cuando juego intento hacerlo de la mejor manera posible. Con esfuerzo y dedicación, confío que lo lograré. En la vida nadie te regala nada, pese a que a veces pueda parecerlo.