Después del golpe y en la semana previa al clásico, el DT canalla busca un 11 ideal con posibles cambios obligados. Un escenario nuevo que lo pone a prueba
Lunes 23 de Febrero de 2026
Tras la derrota frente a Talleres y después del impacto emocional que provocó el regreso de Marco Ruben, Central encara una semana especial en su vida, sin dudas la más importante en lo que va de la temporada, con un partido entresemana y con el clásico a la vuelta de la esquina. Serán días en los que Jorge Almirón deberá mostrar muñeca en todos los sentidos, desde el armado del mejor equipo posible hasta la necesidad de mejorar lo que fue un rendimiento apenas discreto frente al conjunto cordobés.
Hasta aquí el técnico canalla se vino manejando de una manera particular, con el respaldo hacia una base importante, pero de repente se encontró con un escenario que le puede alterar los planes.
Sin dudas la mayor exigencia la vivirá en el sentido de recomposición futbolística de un equipo que claramente dio un paso atrás respecto a lo que había sido la victoria contra Barracas Central. Ir a la Plata con una derrota sobre el lomo no es lo mismo que si hubiera sumado de a tres.
El partido previo al clásico, un termómetro
Es que, se sabe, el partido previo a un clásico siempre funciona como termómetro, no sólo desde lo futbolístico, sino también desde lo emocional. Y en ese contexto, Central llega golpeado y con la imperiosa necesidad de recomponer su imagen.
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Es cierto que la derrota ante Talleres fue injusta, que el equipo mereció al menos el empate, pero el retroceso fue evidente. Porque el Canalla no pudo o no supo mantener el paso que había mostrado apenas cinco días antes, en ese triunfo contra Barracas en el que mostró, a todas luces, el mejor funcionamiento en lo que va de la temporada.
Y eso de que Almirón tiene un duro trabajo por delante en estos próximos días no es cuento. Aunque sea por obligación, el entrenador se vería en la necesidad de meter algo de mano en el equipo, algo que hasta aquí no había sucedido.
Veliz, Sández, Copetti y más
Alejo Veliz tuvo que dejar la cancha contra Talleres porque no estaba al ciento por ciento desde lo físico, Agustín Sández también debió salir y hasta Enzo Copetti fue reemplazado. No aguantó ni siquiera los últimos tres minutos de partido.
Cualquiera de ellos podría estar en condiciones de jugar el miércoles, pero ponerlos en cancha sin dudas sería un riesgo. Allí ya hay casos en los que el técnico debiera buscar reemplazantes.
Pero no sólo eso, Ángel Di María viene con asistencia perfecta y jugando casi siempre los 90 minutos, pero es el distinto que tiene el Canalla, por lo que guardarlo para el clásico no sería tomado como una mala decisión.
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Hay más. Franco Ibarra ya está al límite de amarillas y debiera jugar con un cuidado extremo. Una nueva amonestación lo dejaría sin clásico.
Son los casos más salientes de un equipo al que le será más complejo de lo habitual ir en busca de la recuperación. Lo tiene en claro Almirón, quien hasta aquí mostró una postura clara a la hora de armar el equipo.
El contexto lo excede
Esta vez el contexto lo excederá y esa idea de “equipo base” se verá trastocada. El calendario se dio de esta manera y contra eso no hay nada por hacer más que ajustarse a la realidad.
Lo cierto es que esta tercera fecha entresemana que hay en el torneo se da justo en la previa de un partido tan importante como el clásico, al que intentará que su equipo legue lo mejor pisado posible.
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Pero para que ello suceda, y con los nombres que sea, su obligación será lograr que Central se parezca más al de Barracas Central que al de Talleres. Porque así como sintió “felicidad” porque “la gente encontró conexión con el equipo (es lo que declaró tras la victoria con Barracas Central)” también es consciente de que lo hecho el pasado viernes por la noche en el Gigante estuvo un par de escalones por debajo.
Almirón también fue parte
De ese caída futbolística el técnico también formó parte. Cuando todos veían que la cosa no funcionaba del todo bien él prefirió no tocar nada y dejar transcurrir demasiados minutos sin realizar cambios. El primero fue recién casi a los 20’ del complemento, con el reemplazo de un marcador de punta por otro (Alexis Soto por Agustín Sández). La variante de Giovanni Cantizano (por Alejo Veliz) llegó a los 30 minutos. Y eran los dos únicos cambios que tenía pensado hacer, hasta que llegó la salida obligada de Copetti, en el tercer minuto de adición.
Almirón es el máximo responsable de todo lo bueno y lo malo que hace su equipo. También de los altibajos que muestra. Si le dieran a elegir seguramente optaría por una semana larga para que las decisiones no resulten apresuradas, pero es lo que tiene enfrente.
Frente a sus narices está la complicación de algunos jugadores tocados, la casi segura decisión obligada de cambiar y la obligación también de lograr que su equipo recupere la vertical después de un duro golpe que recibió.