Central-Platense: mismas camisetas, diferentes caras para la final
Central no se enfrentará en Santiago del Estero al mismo Platense que goleó cómodamente en el Gigante 4 a 0 en mayo pasado. Los dos presentarán particulares variantes.

Miércoles 13 de Diciembre de 2023

Pensar que Platense es pan comido es una temeridad. Sería un acto de soberbia por parte Central. Los hinchas, en su mayoría, esperan ver en la final que se jugará el sábado en el estadio santiagueño Madre de Ciudades una goleada como sucedió en mayo pasado en el Gigante. Pero hay algunos puntos a tener en cuenta. El calamar no se asemeja en nada a aquel equipo que se pegó la vuelta a Vicente López con un 4 a 0 en contra. Cambió toda su estructura. Sobre todo del medio hacia adelante. También es verdad que Martín Palermo dio claras señales de haber aprendido la lección en Arroyito porque archivó por completo la línea de cinco defensores. Por su parte, el canalla también tuvo su metamorfosis. Miguel Russo mostrará una alineación muy diferente en cuanto a apellidos en relación a la cita ganadora en el estadio mundialista. Es verdad que estarán las mismas camisetas. Como también que habrá diferentes caras a la hora de empezar a dirimir cuál de los dos se quedará con la deseada corona de la Copa de la Liga.

Cada vez falta menos para que se levante el telón y comience el show. Central se medirá ante un Platense totalmente distinto. No solo porque viene de dejar en el camino a Huracán y a Godoy Cruz desde los penales. También porque muestra un paso ganador, al igual que el canalla, claro está.

Lo del calamar se tornó en cosa seria en las últimas fechas de la fase regular. De las últimas nueve presentaciones de la Copa de la Liga perdió solamente un partido: contra Godoy Cruz (2 a 0). Eso le permitió reposicionarse y terminar entre los mejores cuatro del certamen.

En cuanto al juego, también se reinventó. Fue de menor a mayor. El sábado se verá un equipo muy diferente al que exhibió en el Gigante cuando se enfrentaron por la 15ª fecha de la Superliga. Aquel domingo 7 de mayo marcó un antes y un después en todo aspecto en el mundo calamar.

No solo porque fue goleado 4 a 0. El canalla hizo todo bien en esa soleada tarde. La visita, todo mal. De hecho, los de Vicente López fueron un cúmulo de errores permanentes en cancha. Tal es así que Martín Palermo quedó tecleando en el cargo. Perdió feo y la puesta en escena “fue espantosa”, argumentaron desde el calamar en su momento.

El Titán plasmó además una formación con cinco defensores. Fue debut y despedida porque el entrenador optó por archivarla por completo tras ver que nada de lo planificado le salió. A esa durísima derrota hay que agregarle que Palermo quedó fue muy resistido por su gente. A tal punto que pedían su cabeza. Pero la mesa chica dirigencial decidió respaldarlo.

Central fue amo y señor en ese desafío. Tenía a Veliz en cancha, que aportó su cuota goleadora por cierto. El resto de los tantos fueron de Ignacio Malcorra (penal), Jaminton Campaz y el debutante Tomás O’Connor. El equipo que puso Miguel Russo dista mucho con respecto a los posibles nombres que pondrá el sábado en Santiago del Estero.

Con respecto al juego, el calamar modificó su eje. Ahora se muestra diferente. Más sólido y agrupado entre las líneas. El esquema rendidor es el 4-4-2. Eso sí, no tiene mucha altura. Quedó demostrado en varios pasajes que sufre bastante en cada jugada de pelota parada. El canalla deberá ser bicho y sacar rédito cuando tenga un tiro libre o córner.

Otra diferencia notoria entre uno y otro, es que Platense no cuenta con un jugador como Ignacio Malcorra que puede mover los hilos con precisión. Carece de ese jugador punzante que puede sacar en un abrir y cerrar de ojos un pase filtrado y peligro. Tampoco tiene a alguien como Campaz, es decir, que pueda hacer un surco por la banda y generar un centro envenenado.

Otro punto flaco que no pudo superar es la ausencia de Juan Infante. El lateral izquierdo se lesionó y le provocó un tremendo dolor de cabeza al entrenador. Es más, ante un plantel corto, el DT apeló a Raúl Lozano para que ocupe el costado zurdo, pese a ser derecho. Juega a pie cambiado y se percibe que le cuesta ganar su terreno cuando lo aprietan, pese a que viene de fabricar la jugada del empate contra Godoy Cruz y marcar un gol en la definición por penales ante los mendocinos.

El canalla deberá acecharlo con trepadas de Damián Martínez. También con Tomás O’Connor si juega en esa posición o bien con Maximiliano Lovera. Russo lo definirá al equipo, aunque todo marca que apostaría por los mismos que salieron desde el vamos contra River en Córdoba.

La duda en la previa es saber si le dará luz verde nuevamente al formoseño Lovera y saca a Agustín Toledo. De ser así, entonces quien bajaría unos metros para armar el doble cinco con Kevin Ortiz será el pibe O’Connor.

Este calamar además no cuenta con un artillero. Si bien el paraguayo Ronaldo Martínez y el juvenil Mateo Pellegrino conforman la dupla ofensiva, lo cierto es que ninguno es el faro de referencia en materia goleadora. En este aspecto, queda en evidencia que no en vano es uno de los clubes de menor presupuesto de los 28 participantes.

No obstante, no todo es malo en el rival del canalla. Ramiro Macagno se erigió en una de las figuras de este sorprendente equipo. Contra Huracán y Godoy Cruz fue el héroe a la hora de los penales. Casi en espejo como Fatu Broun con Central. En este sentido, ambos arqueros son de lo más fiable que tienen cada uno.

Las defensas tienen lo suyo también. Ambos se caracterizan por contar con una buena zaga central. Mallo-Quintana por el lado auriazul, y Vázquez-Susso en Platense. ¿El medio? Los dirigidos por Russo le sacan una luz de ventaja al tener a Ortiz como el equilibrista entre las líneas, y dos endemoniados como Malcorra y Campaz.

Cada cual tiene su materia prima. Hay diferencias técnicas a la vista. Central bailó al calamar la última vez que se vieron. Ahora la historia será diferente. No solo porque se tratará de una final. Sino además porque los dos pondrán en cancha equipos muy distintos a aquel 7 de mayo en el Gigante.