Ovación

Central perdía bien frente Vélez, pero cambió de actitud y sumó una igualdad de oro

Paso a paso. Punto a punto. Siete sobre nueve en las primeras tres presentaciones de Merlo al mando de un barco que amagaba con naufragar, son un botín nada despreciable. Mucho más si se considera la forma en que consiguió el de anoche, luego de quedar a merced de un rival encumbrado como Vélez durante toda una etapa...

Domingo 22 de Marzo de 2009

Paso a paso. Punto a punto. Siete sobre nueve en las primeras tres presentaciones de Merlo al mando de un barco que amagaba con naufragar, son un botín nada despreciable. Mucho más si se considera la forma en que consiguió el de anoche, luego de quedar a merced de un rival encumbrado como Vélez durante toda una etapa, al punto que el 0-1 con el que se fue al descanso fue demasiado premio. Por eso vale tanto el empate que su mejor hombre, Milton Caraglio, logró. Porque en esta lucha por la permanencia lo que no puede hacer Central es dar tregua.

  Si vale la comparación, Central fue en el primer tiempo la imagen de desazón que traía con su anterior cuerpo técnico. Claro que con las consignas del nuevo. Y en el segundo, cuando el resultado asomaba remontable porque Vélez fue demasiado tibio para definirlo, apareció un equipo con espíritu para la batalla que le inculcó su nuevo DT, que emparejó a su vez esa actitud con una mejor disposición táctica para rendirle frutos.

  Central pareció el visitante en los primeros 45 minutos. Paró dos líneas de cuatro en su campo, con el retraso pronunciado de Zarif, sobre todo, y de Moreno, y dejó que Vélez manejara el trámite a su antojo. Por más que el gol de Larrivey llegara de un zapatazo de Zapata y un error de cálculo de Burdisso, el equipo de Gareca tuvo variantes para lastimar, tocó muy libre del medio hacia las bandas, sobre todo la de Papa, y si no amplió la diferencia fue porque nunca llegó a apretar el acelerador.

  Claro, parecía que Central no podía lastimarlo y era verdad, pero faltaba mucho, había posibilidad de cambiar y Merlo lo hizo. Para eso fue clave que Ezequiel González tuviera lugar en el mundo Mostaza y su sola presencia llevó al equipo veinte o treinta metros más adelante (así de retrasado estaba). Un anticipo de Milton Caraglio a Montoya en un centro de Alvarez que parecía perdido, le insufló confianza a Central y minó la que traía Vélez con suficiencia.

  Y a partir de ese minuto 4, la tendencia empezó a revertirse. Los caídos se encumbraron y los encumbrados se cayeron. Entonces el partido empezó a jugarse cerca del área de Vélez y, después de incursiones peligrosas de Jorge Núñez, el Equi fue rápido para mandar rápido un centro tras un lateral y Caraglio, aunque en forma mordida, la conectó por el otro lado a la red. Con más de 20 minutos por delante, Central pudo rematarlo pero no descuidaba lo conseguido. Y Vélez recién reaccionó al final, demostrando que hubiera podido si era más perseverante, al punto de convertir también a Broun en una buena figura canalla, sumadas dos atajadas en el primer tiempo.

  Tarde para lágrimas para Vélez. Central sí tuvo tiempo de revertir su suerte y aunque no le permitió llevarse todo, sumó para la corona, que en este caso es la salvación que asoma como posible a partir de la llegada de Merlo.

  En vísperas de las tres finales que se avecinan, se fue al parate con los bolsillos llenos de esperanza, en esta lucha que es sin dudas de punto a punto. l

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario