Central: otra vez, el vaso medio vacío y medio lleno
Como en otras ocasiones, Central regaló medio partido ante el tatengue. Tevez retocó las líneas antes del descanso y el canalla rescató un empate en el Gigante

Martes 04 de Octubre de 2022

Aquella vieja frase de que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, Central le da vida cuantas veces se lo propone. Porque tropieza con esa piedra dos veces, tres, cuatro o las que sean necesarias para afirmar que es un equipo que lo que menos hace es escarmentar. Como no podía ser de otra forma, el equipo se dio el lujo de jugar apenas 45 minutos, los segundos. Los primeros fueron la ausencia total de todo aquello que se precie un equipo sólido, compacto, con ambiciones. Una vez más Central regaló medio partido.

Es imposible no caer en la idea de esos cambios que Carlos Tevez tuvo que meter cual manotazo de ahogado en el primer tiempo (iban apenas 36’), pero la cosa no pasa exclusivamente por los apellidos que haya en cancha, sino a una postura como equipo que a esta altura cuesta entender.

Venía de un escarmiento importante tres días antes, contra Racing, pero se ve que ese tirón de orejas no fue lo suficientemente fuerte como para haber tomado nota de que en un fútbol argentino tan parejo desentenderse de una gran parte del partido puede resultar pecado capital. Esta vez no fue derrota, pero igual dejó en evidencia ese comportamiento que no logra corregir.

La superioridad de Unión en el primer tiempo fue tal que, con los nombres que había en cancha en ese momento Tevez ordenó (a los 19’) que el equipo modificara su estructura, con Ortiz más retrasado y con Martínez, Infantino, Buonanotte y Blanco por delante. Pero la cosa continuó de la misma manera y por eso aparecieron las tres modificaciones.

Pero, se insiste, el tema no es de nombres propios, sino que el problema está en la fisonomía de equipo. Y eso que le ocurrió contra Unión fue similar a lo que vivió en tantos otros partidos, con menos triunfos, y más empates y derrotas al final de la historia.

La reacción estuvo, pero fue evidente por la ausencia en la otra mitad del partido.