El Canalla debe estar a la altura ante a Banfield, en un partido que tendrá un contexto especial. La misión: abstraerse para empezar a hacer fuerte la localía
Viernes 13 de Marzo de 2026
En Central las cosas no son una maravilla, pero todo marcha de acuerdo al plan. El equipo transita un proceso de afianzamiento desde lo futbolístico que, obviamente, repercute en los resultados y por eso la estadía, por ahora cómoda, en la zona de clasificación a los octavos de final del torneo Apertura. Pero el desafío que se le viene al Canalla en lo inmediato pasa por otro lado, apunta a hacer valer de una vez por todas la localía, en un partido que tendrá un contexto especial además de los 90 minutos de juego.
De los últimos nueve puntos en disputa, el equipo de Jorge Almirón sumó siete, lo que le dio un empujón importante hacia arriba, con el énfasis de que tres de esas unidades las logró en el clásico frente a Newell’s.
Por razones ya conocidas, como el paro decretado por la AFA en la fecha 9, Central no pudo recibir a Tigre y debió viajar a La Paternal inmediatamente después del clásico, lo que hizo que la vuelta a Arroyito fuera recién este sábado, frente a Banfield.
En Central lo saben
Todos en Central son conscientes de que los tres puntos en juego serán lo más importante en esa noche, pero tienen muy en claro también que será el día en que el equipo se reencuentre con los hinchas después de la victoria en el Parque de la Independencia.
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Central está acostumbrado a tardes o noches con mucha ebullición, pero lo del sábado por la noche puede ser especial. Sucedió muchas otras veces, después de una victoria en el clásico en condición de visitante.
Seguramente habrá una fuerte retribución por parte de los hinchas hacia el equipo por aquel resonante triunfo por 2 a 0 frente al rival de toda la vida.
El marco que se espera
¿Qué debiera pasar entonces? Que el marco no le termine jugando en contra, que el equipo logre abstraerse de ese impacto emocional que seguramente vivirá para que el partido propiamente dicho sea lo esencial. Como yapa, posiblemente se dé el regreso de Ángel Di María, que será otro de los condimentos especiales.
Pero no es sólo el hecho de una previa con mucha euforia, sino la necesidad de lograr que el equipo comience a hacerse fuerte en el Gigante, donde hasta aquí perdió más puntos de los que ganó.
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Porque, está a la vista de todos, en lo que va del torneo, el Canalla hizo mucho mejor las cosas en condición de visitante que de local. Fuera del Gigante se mantiene invicto.
Almirón lo prefiere de local
Almirón lo dijo con todas las letras en la entrevista con Ovación el pasado fin de semana. Señaló que le encanta que el equipo juegue de local por todo lo que se siente, pero los números hoy marcan que hay un salto de calidad que se debe dar.
El arranque fue decididamente malo, con ese debut frente a Belgrano, en el que hasta el minuto 40 del segundo tiempo Central lo ganaba 1-0, pero que en un abrir y cerrar de ojos pasó a perderlo y finalmente se quedó con las manos vacías.
Fue complejo el partido contra River, por la categoría del rival, pero allí tampoco el Canalla logró sumar de a tres. Jugó un flojo primer tiempo y la levantada en el complemento no le alcanzó.
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Dio toda la sensación de “despegue” el encuentro contra Barracas Central, triunfo en el que el equipo funcionó mucho mejor y que tuvo a un Di María totalmente iluminado. Pero fue la única victoria.
El último en el Gigante fue derrota
Es que después llegó Talleres, al que superó ampliamente desde el juego, al que le creó muchas situaciones de gol, pero al que le fue imposible torcerle el brazo. Fue derrota y un nuevo paso en falso.
En contrapartida, el equipo siempre tuvo a mano el coraje y el fútbol como para que cada salida del Gigante le resulte positiva. Eso es, en definitiva, lo que lo llevó a estar a esta altura del torneo en una posición expectante.
Ahora lo que se le viene es un Banfield golpeado, que está tratando de sumar en su lucha por la permanencia y que viene de perder en su cancha frente a Gimnasia. Y ante ese Taladro el Canalla debe buscar que el punto obtenido en La Paternal frente a Argentinos Juniors cobre más valor todavía.
Pero no será una noche más en Arroyito. Será el día en que el equipo se reencuentre con los hinchas después del triunfo en el clásico. Se descarta que el marco estará a la altura, pero ese marco es lo que no debe desenfocar a quienes dentro del campo de juego tendrán el desafío de hallar fortaleza en un Gigante de Arroyito en el que hasta aquí no le sirvió demasiado como escudo protector.