Miércoles 25 de Octubre de 2023
Si hasta aquí a Central le costó ganar de visitante por algo es y lo hecho en cancha de Instituto esgrime una gráfica muy clara de ese mal que persigue al canalla a lo largo del año. Y jugando de esta forma lo único que hace el equipo es exponer a aquellos delanteros a los que les toca jugar. Porque primero fue Tobías Cervera y después Luca Martínez Dupuy. Los dos 9 que fueron víctima de ese prácticamente nulo juego ofensivo del equipo de Miguel Ángel Russo.
Que Cervera haya salido en el entretiempo fue producto del flojo partido que tuvo, pero, nobleza obliga, ningún compañero logró ponerle una pelota más o menos interesante dentro del área, por eso lo suyo sólo se remitió a correr como loco a Alarcón y a Parnisari.
Si Malcorra no genera, si Campaz no desequilibra y si Lovera se mimetiza con la confusión general del equipo es lógico que al canalla le cueste, pero más lógico todavía es que el centrodelantero que esté en cancha se transforme en una víctima del sistema. En ese primer tiempo anodino del canalla, la única vez que se aproximó fue en ese pase en cortada de Campaz para Malcorra y el centro bajo del 10 que no llegó a destino.
Fue lógico el cambio de timón que intentó el entrenador en el descanso con el ingreso de Dupuy, pero para que el mexicano aportara algo superior a lo del exAldosivi, a él también el equipo debía darle una mano, y claramente no lo hizo. ¿Por qué? Porque la única llegada más o menos decente de Central en el complemento fue esa trepada de Martínez por derecha y el centro a media altura furibundo que Dupuy no alcanzó a conectar. Y que Instituto logró neutralizar no sin sufrimiento.
Y de esa forma al canalla la cosa se le hizo muy cuesta arriba en esto de acumular méritos como para meterse un premio mayor en el bolsillo. Fue todo un indicador también que Russo a ocho minutos del final les hiciera dejar la cancha a Malcorra y a Campaz, dos de los principales generadores del equipo. Y si hasta allí al canalla se le había hecho difícil generar peligro, lo que vino después fue más de lo mismo. Sin juego no hubo situaciones. Y los 9 lo sufrieron en carne propia.