Martes 23 de Agosto de 2022
Se quiera o no, la baja de Alejo Veliz le generó un dolor de cabeza a Carlos Tevez. Si bien el Apache dijo más de una vez que “a los chicos hay que llevarlos de a poco”, el juvenil delantero se había ganado la titularidad a base de goles y sacrificio. Y cuando estaba dulce, llegó la quinta amarilla ante Boca y su ausencia ante Banfield fue casi un pecado.
Vaya si el canalla sintió su falta. Fabricio Oviedo es un proyecto interesante, incluso Tevez dijo que le ve similitudes a él en sus comienzos. Pero no es el típico goleador como Veliz, ese que pivotea en la medialuna del área, que va bien de arriba, que está donde tiene que estar para empujarla. Oviedo, que se cansó de embocarla en reserva y divisiones juveniles, rinde mejor acompañado que siendo único faro.
El joven atacante salió como titular y fue reemplazado en el entretiempo, cuando Tevez entendió que necesitaba un centrodelantero de raza. El llamado a escena fue el paraguayo nacionalizado mexicano Gustavo Ramírez. El ex Tolima entró bien, peleando cada pelota, retrocediendo a hacerse con la misma, armándose sus propios espacios. Entró como un torbellino y desapareció de la misma forma.
El contexto general de la desventaja de Central lo sacó de su hábitat natural. Las posiciones dentro de la cancha ya no se respetaban y era sólo ir a arañar el empate. Como sea.
Con Candia lesionado, cada prepartido es un barajar y dar de nuevo para Tevez. El exquemero era indiscutido en su esquema y un imprevisto lo alejó de las canchas por largo rato. Aún le quedan algunas semanas para retornar, pero el mientras tanto es el problema para Central.
¿La buena? Que está en condiciones de volver Veliz ante San Lorenzo. Y se puede gritar tanto como un gol. De esos que no abundan en estos momentos. De aquellos de Marco Ruben que hoy son un recuerdo. El máximo goleador histórico canalla dejó un vacío enorme. Uno que aún no se puede llenar.
Y con un mercado de pases más que flojo, la salida siempre terminan siendo los pibes. Hoy Veliz es el 9, no caben dudas. Central lo extrañó horrores.