Ovación

Central no hizo lo que quiso, sólo lo que pudo y por eso rescató un empate ante Lanús

El flojo partido que jugó el equipo de Eduardo Coudet hizo que el punto conseguido fuera como un premio. El conjunto diridido por los hermanos Schelotto no ganó por la gran actuación de Caranta.

Domingo 24 de Mayo de 2015

“En el primer tiempo hicimos lo que pudimos y en el segundo fuimos con lo que teníamos”. Alcanza y sobra la frase de Coudet. Porque se trata de una radiografía casi perfecta de lo que ofreció ayer Central en el Gigante. Desde esa base es posible sacar aristas en todas direcciones, pero todas ellas terminarán coincidiendo en un mismo punto: el flojo partido realizado y en el puntazo que se puso bajo el brazo para sólo sacar a relucir el invicto. Porque hubo un partido que se pensó y otro muy distinto que dijo presente, con una superioridad, desde lo cualitativo, claramente favorable a un Lanús que mereció algo más que el empate, pero que por sus propias limitaciones, por la extraordinaria actuación de Caranta y por no entender que en frente tenía un equipo al que cuesta voltear debió conformarse con el reparto de puntos.

Central jugó mal. Tal vez haya sido de lo peor que expuso en lo que va del torneo. Así y todo se las arregló para salir magullado pero medianamente erguido. Y ese es un punto a destacar. Ayer fue lo único que puede ubicarse en ese casillero.

Coudet había pensado una cosa en la previa, pero seguramente no lo que finalmente sucedió. Jamás imaginó que Ortiz, Ayala y Pasquini, los tres volantes granates, marcaran tanta superioridad sobre Cervi, Barrientos, Colman y Jonás Aguirre (los cuatro ofensivos canallas). En ese imaginario nadie contaba con el buen planteo por parte del Mellizo Guillermo para que sus jugadores taparan todos los receptores y dejaran libre a Gómez Andrade, quien nunca pudo ser salida clara, por lo que el Chacho se puso loco para que otro asumiera ese rol. Por eso Lanús crecía, jugaba mejor y comenzaba a inquietar mientras Central trasladaba como podía pero con una liviandad ineficaz.

Y Caranta tapó un remate a quemarropa de Benítez, pero no pudo hacer nada cuando el delantero granate se metió mano a mano en el que sólo Salazar alcanzó a marcar presencia. De ahí en más fue un reparto desigual de ocasiones. Mientras Central tenía como arma el remate anunciado desde lejos (sólo Jonás Aguirre tuvo una buena arremetida por izquierdas que tapó Monetti), Lanús se despachó con una batería de chances (dos de Benítez, una de Ortiz y otra de Pasquini), que bien pudieron bajar el telón. Cómo habrá sido que ya en el primer tiempo Coudet mandó a calentar a Niell y Delgado, que fueron los que aparecieron en el complemento.

Se intentó el cambio, aunque nada cambió. Ausencia de juego y desorden táctico. Fue “a la carga Barracas” que tuvo vida porque Caranta volvió a aparecer. De lo contrario, de nada hubiese servido ese penal que Niell fabricó y que Ruben canjeó por gol. El empuje del final puede desdibujar la imagen. Porque ni con esas ganas le alcanzó a Central para hacer lo que quería. Sólo le había alcanzado para lo que podía.

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