Martes 22 de Octubre de 2019
Necesita ir a otro ritmo. Central debe encontrar un buen destino a la brevedad. Hasta ahora viene zigzagueando y amenazando con descarrilar de verdad. La producción futbolística es tan endeble como su economía institucional. La cosecha de puntos también es escasa. Está por debajo de los índices que se requieren para no caer en la pobreza absoluta. Encima la reciente derrota a manos de Vélez expuso viejos hábitos que exponen y condicionan cualquier planificación a futuro. Diego Cocca tiene que dar el golpe de timón ante Estudiantes y Godoy Cruz para no avivar más la llama de la desilusión. Sobre todo porque el margen y la paciencia se agotan.
El mundo canalla sufre en carne propia el cambio climático en la zona de los promedios. A ningún habitante de la comunidad canalla le sienta bien el delicado presente. Tampoco la irregular performance que exhibe desde que arrancó la Superliga, ya que no gana.
Demás está remarcar que Diego Cocca es el autor intelectual de cada puesta en escena. No hay dudas de que es el responsable absoluto de cómo late el equipo cada vez que sale a la cancha. Es quien a la vez espera y confía en revertir el cuadro de situación. Resta saber si el destino le hace a corto plazo un guiño como todos los auriazules anhelan.
Central ayer estaba en zona de descenso. Pero el triunfo de Estudiantes, su próximo rival, bajó a Central Córdoba a la zona roja y dejó al canalla en la línea naranja junto a Patronato, por lo cual tiene una vida para pelear en todo caso.
Todavía restan muchas jornadas para que llegue la sentencia. Hay un marcado optimismo en torcer el rumbo deportivo, pese a que el presente asusta. Sobre todo porque puertas hacia adentro del club apuestan un pleno al plantel, que está mentalizado en dar ese salto de calidad esperado antes del receso.
El juego no seduce. Está a la vista que el equipo carece de una identidad futbolística. No cuenta con una fuente nutriente que le inyecte creatividad permanente y variantes en ofensiva. No en vano de los últimos 24 puntos en juego apenas acopió 7. Muy poco para las necesidades y obligaciones que tienen los auriazules, porque hasta ahora están demostrando que no les da la nafta para más de lo que generan.
La próxima cita será en La Plata ante Estudiantes. El pincha también viene a los tumbos más allá del bálsamo de anoche, y tiene al entrenador Gabriel Milito en la cuerda floja. Cocca aún tiene un poco más de margen. Pero deberá salir bien parado de la velada en suelo platense y, sobre todo, cuando reciba a Godoy Cruz en el Gigante. Dos partidos que representarán mucho más de lo que muchas mentes imaginan.
No es para soltarle la guillotina al entrenador canalla sin piedad hoy en día. No obstante, sí estará bajo atenta observación. No serán dos simples o significativas presentaciones. Habrá mucho más que seis puntos en disputa. Por eso, los auriazules deberán modificar la frecuencia a brevedad y tendrán que comenzar a sumar puntos gordos porque, aunque no se perciba, el margen y la paciencia se están agotando en Arroyito.