Central

Central necesita salir de la ambigüedad

El promedio es la conclusión de una política que no supo forjar una identidad futbolística

Lunes 04 de Marzo de 2019

El mayor problema que tiene Central es la ambigüedad de quienes conducen al club. Por eso cuando hablan de proyecto deportivo vacían de contenido a la palabra y rematan su credibilidad. Porque a lo largo de estos años nunca forjaron una identidad futbolística. Porque no es lo mismo Coudet que Bauza ni Montero que Leo Fernández. En esa línea sucesoria que hoy decanta en Ferrari, cuya propuesta aún se desconoce, si algo no hay es coherencia. Y pese a que los directivos declaran que en las inferiores hay una matriz que los identifica, la misma es imposible de comprobar porque hasta ahora lo producido viene tan demorado que a casi cinco años de recorrido aún no llegó.

Es tanta la ambigüedad, que según quién sea el interlocutor de la comisión directiva, Paulo Ferrari pasa de interino a permanente y viceversa. Incluso garabatean en esas charlas informales con nombres de otros entrenadores, como Diego Cocca y Ricardo Zielinsky. Y hasta en eso son contradictorios, porque ambos son de estilos diferentes.

Pero el Loncho si algo necesita al menos de quienes lo designaron es respaldo. Pero no como el que le dieron a Leo Fernández, a quien permanentemente le fueron corriendo la meta a alcanzar para dinamitarlo. Pese a que de los últimos fue el que más puntos cosechó.

Claro, es que el único convencido de que Ferrari sea hoy el entrenador es el presidente Rodolfo Di Pollina. De ahí la debilidad de la elección.

Ferrari dijo recién que uno de sus objetivos es sumar en estos últimos 4 partidos para arrancar el otro torneo con tranquilidad. Y avisa: "Pero también hay que saber que queda un año entero y dos mercados de pases en el medio". Alguien debería avisarle al Loncho que si no suma lo suficiente no seguirá.

El técnico también resume el problema del cual él no es parte porque recién llega al banco titular. "Hace un año no se vienen sacando muchos puntos, pero nosotros empezamos recién con Belgrano".

Y es verdad. Porque el promedio de Central es la conclusión de la política futbolística de los últimos tres años. Es el resultado de la ambigüedad de esta gestión. Que no logró una identidad en la cancha por falta de coherencia. Una falencia que ahora es más difícil de resolver porque ya no cuentan con tantos recursos. Pero que deben solucionar. Y rápido. Porque lo que viene no será fácil.


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