Central metió un triunfo de 10 en un Gigante caliente
Emiliano Vecchio, el hombre de la semana previa, le dio el triunfo al final a Central en una tarde cargada de emociones en un Gigante que levantó temperatura.

Viernes 15 de Octubre de 2021

“Y Vecchio no se va y Vecchio no se va”. Fue lo que cantaron los pocos hinchas de Central que quedaban en el Gigante, luego de que Emiliano hiciera declaraciones, con los ojos llorosos. El 10 levantó los brazos agradeciendo y se metió al túnel en lo que fue el cierre de una tarde cargada de emociones en un Gigante que tuvo de todo, desde la emoción del inicio con aquel gol de Ruben a la reprimenda hacia todos cuando Patronato lo había dado vuelta. Pero lo que quedó fue ese festejo alocado, interminable, de euforia total, cuando Vecchio definió a tres del final con un toque de una sutileza tal como para que el epílogo de la historia tuviera el sello indeleble, de parte de uno de los grandes referentes que tiene este equipo, que le tocó ir al banco y que en la previa tiró la bomba de que está analizando su continuidad más allá de diciembre pese a tener contrato hasta fines de 2023. Lo que alguna vez dijo Miguel Angel Russo (“esto es Central”) se graficó en una tarde con sensaciones para todos los gustos, pero con un final feliz para los canallas.

A cualquier guionista que se le hubiera tirado la idea de construir una historia con lo que podía pasar ante Patronato, seguro hubiese imaginado que después de ir perdiendo Vecchio iba a entrar y sería el encargado de darle el triunfo al equipo del Kily. Dicho y hecho. Casi como que estaba escrito.

Minuto 47 del segundo tiempo, Vecchio de frente al arco y una caricia a la pelota, sin volverse loco, para que Ibáñez fuera una figurita decorativa en la acción. Chau camiseta, torso desnudo y corrida al córner, para celebrar con los hinchas de la popular baja de Génova. Sólo una zoncera como la que vivió Central en cancha de Estudiantes podía sacarle ya el triunfo al equipo, pero esta vez no sucedió. No estaba escrito en esa historia que muchísimos hinchas pudieron imaginar.

Claro, cuando se habla de sensaciones tiene que ver con la locura con la que se vive tanto un resultado a favor como uno en contra. Porque el cuerpo técnico deberá encerrarse y repasar el partido una y mil veces para corregir la andanada de errores cometidos, que pusieron al equipo al borde de una derrota que hubiese resultado lacerante y acaso la piedra fundacional de un gran descontento popular.

Obviamente, con el resultado puesto la cosa se mira de otra manera, desde el ángulo que tiene que ver con cuestiones sentimentales más que futbolísticas. Esto es hoy Central, una montaña rusa en la que de la confianza y entusiasmo se salta a la decepción y la bronca en un abrir y cerrar de ojos. Que lo explique el Kily y todo su cuerpo técnico (además de quienes estaban en el banco), que saltaron como un resorte y se metieron al campo de juego cuando Vecchio anotó el tanto de la victoria. Si hasta Fatura Broun se cruzó toda la cancha para unirse, allá lejos, al festejo.

De lo que el Gigante “habló” no es cuento. Porque tras la explosión por el gol de Ruben comenzaron los murmullos cuando notó que el equipo había perdido las riendas. Aunque lo más picante fue en el segundo tiempo, que tuvo como primer esbozo el “movete canalla movete”, cuando Patronato estuvo a punto de ponerse en ventaja en el amanecer. Y bastó que llegara el mal despeje de Broun y el gol de Sosa Sánchez para que asomara el “jugadores, la c… de su madre”, y un toque más tarde el tradicional “Central va a salir campeón, el día que se vayan todos los hijos de p… de la comisión”.

Adentro, mucha enjundia, ya con el equipo “ideal” del Kily, sin demasiadas ideas, pero con la fe intacta, que se potenció con el grito del Pupi Ferreyra y que se hizo carne en ese gol de Vecchio. Sí, justo Vecchio, el de las dudas de su continuidad, el de “yo estoy al ciento por ciento y si juego o no dependerá del entrenador” de los días previos.

Y con él, allá en el córner, con sus compañeros locos alrededor suyo y los hinchas afuera de sí en las tribunas se fue la tarde, en un partido que no toleraba otro resultado y que, por cómo se dio todo, terminó siendo un triunfo de diez.

“Hacer el gol es una alegría muy grande”

“Sufrí mucho con esta lesión que no me dejó estar al ciento por ciento con mis compañeros. Jugué con dolor. Por eso, en un partido tan complicado que no merecíamos perder, hacer el gol y ayudar a mis compañeros es una alegría muy grande”, dijo un emocionado Vecchio.

“Amo esta camiseta. Cuando no era nadie Central me dio todo y si no estoy al cien por cien prefiero no seguir porque para ponerse esta camiseta hay que dejar todo. En estos dos meses que me quedan daré mi vida para entregar lo máximo a esta institución”, señaló con lágrimas.