Ovación

Central: con los experimentados en el banco y los juveniles de titulares

El viernes último en el Gigante se dio un hecho inédito en la historia de Rosario Central. El equipo de Cuffaro Russo tuvo en cancha a 10 de sus 11 jugadores surgidos de las divisiones inferiores, y entre los suplentes, 5 de los 7 eran los denominados experimentados que tiene este plantel. Algo insólito, si se piensa que en la mayoría de las situaciones es exactamente al revés...

Miércoles 23 de Septiembre de 2009

El viernes último en el Gigante de Arroyito se dio un hecho inédito en la historia de Rosario Central. Quizás a muchos les pasó desapercibido, pero el equipo de Ariel Cuffaro Russo tuvo en cancha a 10 de sus 11 jugadores surgidos de las divisiones inferiores, mientras que en el banco de suplentes, 5 de los 7 relevos eran los denominados experimentados que tiene este plantel. Algo insólito, si se piensa que en la mayoría de las situaciones es exactamente al revés, y un mérito sin dudas para los conductores auriazules, no sólo por confiar en esa materia prima fundamental, sino porque con ellos encontraron la estructura que sustenta este presente de punta y de pelea por el promedio con mejores armas numéricas.

  Excepto Diego Chitzoff, los demás futbolistas que empataron 0 a 0 con Banfield se formaron en la cantera del club de Arroyito. Mientras que en el banco se sentaron tres de los cuatro refuerzos que llegaron a Central (Paul Ambrosi, Martín Astudillo y Ramón Darío Ocampo), más dos experimentados que ya estaban y que se sumaron en la temporada pasada, uno al inicio y el otro a mitad de la misma: Andrés Franzoia y Gonzalo Choy González.

  Así, Gervasio Núñez sigue por encima del ecuatoriano, pese a ser un jugador de selección. Lo mismo Mario Paglialunga sobre Astudillo, lo cual tiene doble mérito porque el ex Gimnasia de Jujuy fue pedido especialmente por Cuffaro Russo. Y Jonatan Gómez sobre el de Vélez, que vino a Central a tener continuidad y hasta ahora apenas sumó minutos en cancha. Adelante, en tanto, era lógico que Emilio Zelaya fuera el titular y esté por encima de los otros dos, pero no así Gonzalo Castillejos, un goleador muy postergado al punto que, con la misma edad que Franzoia, por ejemplo, tiene casi 70 partidos menos en primera.

  Claro que hay explicaciones para esta particularidad que hace que los hinchas griten: "Vamos los pibes". El grupo de los del club empezó la pretemporada todos juntos, mientras que Astudillo se sumó luego y encima se lesionó en la semana previa al debut, Franzoia penó con una recuperación en una de sus rodillas, Ambrosi arribó con el torneo ya empezado y Ocampo casi sobre el filo. Más allá de que sí hizo los trabajos en Vélez, le faltó el período de adaptación necesario. Sólo Choy quedó relegado en igualdad de condiciones, y de los cinco fue el único que ingresó en los cinco partidos disputados. Claro que Choy jugó menos que Franzoia: apenas 35 minutos contra los 64’ del otro delantero. Mientras que Astudillo entró 2 veces, con 21’ en cancha, Ocampo entró una vez para apenas 10 minutos y Ambrosi aún espera para su debut.

  Pero además, Cuffaro encontró el equipo desde el vamos (es más, desde la pretemporada) y sabe que esta forma de juego de mucha dinámica la logra con los jugadores que hoy son titulares. Y que tal vez deba hacer retoques en caso de optar por otros. Un ejemplo claro es el tándem Núñez-Moya, que se complementa muy bien y hacen muy bien los relevos. Con Ambrosi probablemente modifique la cuestión y la adapte a lo que pasa en el otro lateral, donde está claro que Chitzoff cumple mucho más funciones defensivas y Jonatan Gómez está encargada de las ofensivas, relevando más bien en otros sectores.

  El profesor Horacio Vigna sabe que es difícil mantener la máxima performance (ver aparte) siempre, pero no teme a que Central pierda terreno desde lo físico. Hay una preparación que apunta a un objetivo con los futbolistas con los que se cuenta, pero sobre todo hay un equipo, donde los pibes hoy tienen la pelota. l



 

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