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Central lo ganaba, no lo pudo aguantar y lo terminó perdiendo: 2 a 1 con Banfield

Central, que jugó con diez casi media hora, repitió viejos errores y cayó sin atenuantes ante Banfield por 2 a 1. Silvera, a los 18', y Chávez, a los 43', ambos del complemento, dieron vuelta el partido, que el canalla ganaba con gol de Lagos, a los 34' del primer tiempo. 

Sábado 01 de Septiembre de 2012

Pasan los partidos y Central sigue sin reaccionar y mucho menos encontrar su mejor versión. Es que hoy, además, de perder con Banfield por 2 a 1 y dejar en el camino puntos importantes, mostró otra vez una versión muy lights, y muy lejana a lo que su gente espera. Un Central con poca ambición, errático, sin ideas en ofensiva, sin contención ni juego en el medio y con muchas dudas en el fondo, donde sólo la figura de Carlos Casteglione asomó para desbaratar algunos de los los intentos del Taladro, que sin hacer mucho fue el justo vencedor. 

Fue una derrota que terminó castigando otra baja producción de un Central desconocido, desconcertante, sin ambición, sin vuelo futbolístico y con muchísimas dudas en todas sus líneas. Un equipo que ni siquiera tuvo la picardía de sacar provecho del gol a favor que encontró en la primera llegada al arco rival, cuando Diego Lagos mandó su zurdazo a la red,  a los 34 del primer tiempo, en lo que por entonces podía visualizarse como un golpe de efecto importante para que el equipo de Russo dejara de penar como hasta ese momento, en el que había sido claramente dominado por su rival, que había sido más punzante y profundo.

Pero nada de eso pasó. Porque en el complemento, cuando el partido era anódino, ordinario y chato, un terreno en el que el equipo auriazul buscaba acomodarse al trámite, hubo un golpe de efecto del que el canalla no se pudo recomponer jamás. Es que Central, que retrocede mal, fue tomado a contrapierna por el Taladro y Lalo Pérez le cometió una falta que derivó en su expulsión.

Trascartón, y mientras Russo trataba de acomodar al equipo con el ingreso de Valentini por García, para rearmar la línea de cuatro, llegó el gol del Cuqui Silvera, a los 18', que puso un poco de justicia en el partido.

A partir de ahí, Central, que casi nunca se metió en partido, intentó conservar el empate que tenía y apostar a alguna contra para romper la igualdad, pero siguió mostrando los mismos problemas de funcionamiento en sus líneas. Entonces, no lograba tener la pelota en el medio, donde un desconocido y dubitativo Méndez y Domínguez no hacían pie, mientras el fondo mostraba muchas dudas y entregaba algunas ventajas, donde Casteglione era uno de los pocos que lograba parar los embates del local.

Pese a todo esto, parecía que Central se terminaba trayendo un punto desde el Sur del Gran  Buenos Aires, pero otro error del fondo canalla le permitió a Chávez empujar el balón al fondo del arco, tras un rebote en el palo, luego de que Caranta despejara con dificultad un cabezazo de Zamponi. Un gol que terminó premiando al equipo que mejor hizo las cosas y que más buscó el arco rival; y condenando a un equipo errático, desconocido, impreciso y dubitativo, que no termina de arrancar y que está lejos de su mejor nivel.

Alguien podría afirmar que la derrota llegó luego del golpe de efecto que determinó la expulsión de Pérez, pero la realidad indica que Central siempre fue menos que su rival y que encontró el gol en la única llegada clara que tuvo en un primer tiempo en que fue claramente superado por el Taladro. 

Pero argumentos al margen, Central dio otro paso atrás ante Banfield, porque no sólo se quedó con las manos vacías en el resultado, sino que tampoco mostró nada desde el juego como para aspirar a que las cosas cambien radicalmente en el corto plazo.  
 

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