Central lo buscó hasta el final y el Loco Abreu marcó el justo empate definitivo
Fue 1 a 1 tras un rebote que dio Campestrini y casi lo gana sobre el final. Los canallas, con paciencia y administrando y distribuyendo bien la pelota, generan espacios y llegadas, y el desahogo llegó en tiempo de descuento. Merecida igualdad del equipo de Russo, que buscó hasta el último minuto. El partido fue muy emotivo.

Sábado 21 de Septiembre de 2013

Fue otra cara la de este Central. Actitud, empuje, despliegue físico. Eso, en lo anímico. Lo buscó de todas maneras, a veces sin ortodoxia. Y qué importaba, si al final apareció un viejo conocedor de estas lides del sufrimiento, el Loco Sebastián Abreu, y marcó el empate cuando el partido se moría. Sirve el envión. Sirvió no perder. Es un buen momento para barajar y dar de nuevo.

Había que ponerse el traje protagónico desde el vamos. Y así lo entendió Central. Pensando más en lo que podía hacer desde su propio fútbol que en un rival complicado y que llegaba con su invicto a cuestas como Arsenal.

Velocidad, despliegue, actitud, atributos poco vistos en los últimos partidos canallas. Con Becker como abanderado tratando de generar espacios, con Encina intentando volver a su mejor nivel, con Luna y Medina -reemplazó a último momento a Niell- buscando los huecos en una zona minada de camisetas de Arsenal.

Sin embargo, a los 6', el callado Arsenal utilizó una de sus mejores armas. Furch -un delantero interesante- apareció por derecha, desbordó y ante el apurado achique de Caranta, lanzó el centro atrás. Los centrales se fueron con Caraglio y liberaron a Jonathan Gómez. El ex volante auriazul la tomó a media altura y la mandó al fondo del arco. No lo gritó, pero clavó la espina en el mundo canalla.

Era demasiado para un Central vapuleado en lo futbolístico y anímico, una prueba de fuego. Pero el canalla y sus limitaciones fue en busca de los dominios del equipo del Viaducto. Insistiendo por derecha con el tándem Encina-Becker, con las llegadas de Nery, con vértigo y dominio pero sin precisión.

A los 11' hubo un penal claro a Luna que Vigliano dejó pasar. Después, eran todos merodeos por el fondo de Arsenal, donde Braghieri se erigió en figura. Muchos centros, pocas ideas para encontrar espacios ante una doble línea de cuatro jugadores.

Arsenal hacía su negocio. Iba con Rolle como conductor y con Furch y Caraglio como puntas que complicaban a una defensa por momentos dubitativa. Tuvo sus oportunidades pero el segundo no llegaba.

Central fue y fue. Con nerviosismo, con un vértigo desmedido. Sin embargo, una de las más claras del local llegó a los 34', cuando Gómez lo soltó a Nery Domínguez por el segundo palo y el volante, que no atraviesa su mejor momento, la tomó muy abajo cuando llegaba en una inmejorable posición. Después, a los 43', el Chino Luna se zambulló al borde del área chica y no llegó por milímetros solo ante Campestrini.

A ese vértigo y ese dominio había que agregarle serenidad para elegir el momento justo. Algo que por ahora, Central no consigue encontrar.  

Central mostró en el complemento la misma versión ofensiva. Fue en bloque, ordenado, con actitud y peleando cada pelota hacia Campestrini.

Porque Becker se mostraba como claro y preciso armador del fútbol auriazul, porque Delgado llegaba y Luna y Medina se mostraban agresivos. Buenos argumentos a la hora de mostrar interés por cambiar imágenes anteriores.

Arsenal estaba maniatado, porque en esa primera media hora casi ni pudo armar una contra de peligro. Sólo se dedicaba a rechazar todo lo que cayera por vía aérea o terrestre a sus dominios.

A los 17' Luna no pudo empalmar un buscapié desde la izquierda. Central avisaba, apretaba hasta el ahogo. Faltaba el gol. Entró Abreu buscando aprovechar su experiencia y su altura.

A los 24' Campestrini fue héroe cuando descolgó del ángulo un bombazo de Rafael Delgado que se colaba y a los 25' casi es de Becker y a los 29' el volante desaprovechó una muy clara -pase magistral de Abreu- quien le entró muy abajo desde muy buena posición.
 
Central no lo dejó pasar la mitad de la cancha a Arsenal, lo encerró y trató de encontar algún resquicio. Por abajo, las menos, por arriba buscando a Abreu o a Donatti, que se lo perdió debajo del arco a los 40'. Y después otra vez Delgado y no fue.

Parecía que el canalla estaba condenado. No encontraba los huecos, la defensa de Arsenal sacaba todo a los ponchazos. Pero apareció en el descuento un viejo zorro del área, el Loco Sebastián Abreu, para aprovechar un rebote de Campestrini y desatar el delirio y el desahogo en el Gigante.

Fue otra imagen, otra actitud, y algunos rendimientos individuales en alza. Fue empate y no derrota y eso, hoy, en el mundo canalla importa. Porque puede significar el punto de despegue del canalla. Porque esta vez mostró con qué.