Jueves 17 de Marzo de 2022
Entre tantas preguntas que suelen hacerse en la previa de un clásico, una de las más recurrentes es cómo llega uno y otro equipo, más allá de esa aseveración sobre que un clásico “es un partido aparte”. En Central la última imagen es la del pasado sábado en el Gigante, cuando el equipo se retiró bajo una catarata de silbidos y donde hubo insultos hacia todos. Es la imagen con la que los hinchas se quedarán hasta que vean ingresar nuevamente al equipo al césped del Gigante. Teniendo en cuenta ese escenario no habría que preguntar ni siquiera cómo llega Central al clásico de este domingo porque la respuesta sería contundente: “mal”. Ahora, cuentan ejemplos anteriores, las rachas y ese tipo de cuestiones. Si de rachas se trata Central tiene para, cuanto menos, transitar la previa con muchísima calma (de los últimos 18 clásicos disputados ganó 9 y perdió solo 1), y en lo que hace al arribo a un choque ante Newell’s envuelto en problemas no tiene que irse demasiado atrás en el tiempo. Al último derby, por ejemplo, llegó perturbado por seis derrotas consecutivas, recientemente eliminado de la Copa Sudamericana, por lo tanto caído anímicamente, y con cuatro días menos de descanso que su rival. Peor, imposible. Sin embargo, ese domingo fue al parque Independencia e hizo un muy buen partido, a tal punto que en medio de un trámite parejo y con muchas situaciones de ambos lados, el equipo del Kily fue el que estuvo más cerca de ganarlo. El mayor agravante ahora es que el Kily llega caminando por la cornisa, lo que no es poco.
Para muchos en Central, esencialmente para los hinchas, parece imposible despojarse de esa imagen que el equipo ofreció en el partido ante Barracas Central. De ahí las sensaciones de endeblez de cara a un partido tan caro a los afectos como lo es el clásico rosarino. Pero muchas veces esas sensaciones de incertidumbre no conducen a nada. Lo mismo ocurre en situaciones en las que hay un triunfalismo desmedido y el resultado después golpea más fuerte de lo esperado. Son situaciones típicas de un partido en el que las emociones también juegan.
Es lógico que la confianza se vea averiada por lo que fueron esos pésimos 90 minutos contra Barracas Central, pero el recuero más reciente, el que más rápido se viene e la mente por tratarse del último es justamente el clásico del año pasado en cancha de Newell’s, partido al que el Central también del Kily González llegó verdaderamente maltrecho.
Llegar perdiendo a un clásico ya parece “un mundo” y Central a este choque lo hace con una derrota bajo el brazo. Pero lo dicho, hace poco menos de nueve meses la situación fue muchísimo peor.
Aquella racha realmente adversa se inició en el partido en La Plata, ante Gimnasia, en el que ya con la Sudamericana en marcha el Kily optó por poner a los titulares, pero el tiro le salió por la culata. Fue derrota después de un flojo partido. Apenas cuatro días después fue el turno de Aldosivi en el Gigante y ante la necesidad de empezar a enderezar el barco en el torneo local, el DT canalla otra vez apostó por mayoría de titulares y el resultado volvió a jugarle una mala pasada. Fue 1-2 en Arroyito, sin muchas explicaciones para dar.
El escenario al menos en cuanto a nombres cambió en la fecha siguiente, a la hora de viajar a Junín porque se trataba de la previa de Bragantino por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana. Lo cierto es que el alternativo tampoco dio la talla y Central perdió también ese partido. Ya eran tres las derrotas en cadena.
Llegó la ida con Bragantino en el Gigante y ese loco 3-4 que pintó para papelón histórico y terminó con algún atisbo de confianza. Igual fue derrota, lo mismo Independiente, por supuesto con equipo alternativo pensando en la revancha en Brasil.
Lo cierto es que antes de viajar a tierras brasileñas el equipo del Kily ya arrastraba cinco derrotas consecutivas, una marca importante de por sí, pero teniendo en cuenta lo que se le venía. Revancha en Braganza Paulista y un tropiezo más, en este caso para decirle adiós a la ilusión de Copa Sudamericana. Ese martes 17 de agosto Central se pegó la vuelta de Brasil sabiendo que el domingo 22 debía visitar a Newell’s y a que ese encuentro llegaba cansado desde lo físico, golpeado desde lo anímico y con un presente futbolístico maltrecho producto de las seis derrotas seguidas que el equipo había sufrido entre torneo local y copa.
Puede parecer un detalle que ese clásico Central lo jugó como debía, con una versión mejorada del equipo y hasta tuvo chances de ganarlo, pero en definitiva no es un simple detalle, teniendo en cuenta la previa nefasta con la que llegó. No hay nada que indique que este domingo el equipo del Kily vaya a hacer un gran partido, pero sí cuenta al menos con el antecedente inmediato de que, en medio de una situación a todas luces peor que la que vive ahora, logró revertir la imagen.
El Kily empieza a probar el equipo
El tiempo de las pruebas llegó para el Kily González, quien empezará a delinear el equipo para el clásico. Este jueves por la mañana será el primer ensayo futbolístico y por lo poco que trascendió la ida del entrenador es poner en esta práctica los mismos once que vienen de perder ante Barracas Central. Eso no quiere decir que el domingo no habrá cambios, ya que restarán los entrenamientos de viernes y sábado, pero es, cuanto menos, un indicio.
El cuerpo técnico citó para hoy al plantel auriazul en turnos diferentes, para que ambos equipos hagan fútbol de manera separada. Y, en principio, para el primer turno fueron convocados los mismos once del pasado sábado.
Hay algunos futbolistas que el técnico quiere observar y que están en el equipo alternativo. Por ahí podría abrirse la chance para alguno de ellos (¿Fernando Torrent?), pero por ahora todo sigue estando en el terreno de las especulaciones. Sí parece seguro que de haber cambios no sería más de uno.