Domingo 22 de Agosto de 2021
Central y el clásico, una relación de amor y placer en los últimos años, con una racha de 9 ganados en los últimos 16 que se jugaron y sólo una derrota. Central y el triunfo categórico del último, en mayo pasado. Central es algo más que esos recuerdos placenteros, porque en el medio está este presente que le pesa. Para ese anhelo de siempre y la obligación de costumbre, un repaso por las virtudes y los defectos de un equipo que va con la coraza del pasado, pero sin desentenderse de todo lo que hoy vive.
Las virtudes
Central tiene una base armada y para partidos de la magnitud de un clásico no es poca cosa. El equipo que pondrá el Kily hoy en cancha de Newell’s es lo mejor que tiene, al menos el que considera con mayor potencial. Este equipo es el que mostró un muy buen nivel en el final del semestre pasado y que lo hizo extensivo a esta temporada, aunque en contadas situaciones, básicamente la llave con Táchira, por la copa.
Mucho de ese juego atildado, con ansias de protagonismo, se vio en el partido de vuelta contra Bragantino, pese a que no le haya alcanzado para lograr la clasificación. Y es eso lo que seguramente hoy el canalla intentará repetir. Habrá que ver si la estrategia (la de salir a buscar el partido desde el primer minuto) es la misma, pero si decide apostar por eso tiene el antecedente de que está en condiciones de lograrlo.
Imposible desconocer lo que fueron los encuentros en los que jugaron los titulares y el equipo flaqueó, pero frente a un partido especial como lo es el clásico se puede esperar que la concentración sea extrema y que, en definitiva, el fútbol que ya supo mostrar pueda aflorar con mayor naturalidad.
Los defectos
Así como supo mostrar enjundia y protagonismo, Central es de los equipos que muestran una carencia evidente cuando no tienen la pelota. Porque ya atravesó situaciones en las que le costó demasiado jugar sin ella. En esto mucho depende de la agresividad y la velocidad que le imprima el rival a la hora de atacarlo.
El retroceso del equipo es uno de los grandes déficits, justamente porque está más acostumbrado a manejar la pelota que a jugar sin ella, por eso será clave la sabiduría para cubrir los espacios cuando Newell’s intente atacarlo.
Los laterales (Damián Martínez y Lautaro Blanco) tienen la libertad para ir cuando lo consideren pertinente y cuando los relevos no se hacen de la manera correcta los centrales sufren. Será vital la ubicuidad de Emmanuel Ojeda a la hora de hacer los relevos, pero también no perder la pelota en zonas en las que la lepra pueda salirle rápido de contra.
La esperanza
Sin dudas hay dos futbolistas en los que Central tiene depositadas enormes esperanzas y son dos de sus principales referentes: Emiliano Vecchio y Marco Ruben, que deben contar con una estructura que, por supuesto, no sólo los contenga, sino que les facilite el trabajo.
El 10 es el jugador distinto del equipo, el que es capaz de jugar y hacer jugar al resto. Seguramente la idea será que casi todas las pelotas pasen por sus pies, sin que ello oficie de formato de equipo previsible. No obstante, Vecchio es de esos futbolistas que cuanto encuentra un mínimo de inspiración puede generar cosas interesantes. Lo demostró en el clásico anterior, que jugó con una enorme inteligencia. Cuando el capitán (aunque hoy la cinta la llevará Marco Ruben) juega, Central tiene muchas más chances de ser protagonista.
A lo de Ruben casi que ni hace falta explicarlo. Es que desde su retorno al club, en 2015, no sólo le fue bien en casi todos los clásicos que disputó, sino que en la mayoría fue un jugador destacado. El 9 ya demostró con creces sentirse cómodo en este tipo de partidos. Sin ir más lejos, en el último derby hacía poco que había vuelto a la competencia y anotó un gol propio de un futbolista al que la confianza lo ayuda.
Tras el Covid, volvió en la serie contra Bragantino y su aporte fue importante, con dos goles en el Gigante y otros dos (no cobrados) en suelo paulista. Está en un momento dulce con los goles y hoy intentará no apartarse de esa senda.
La incógnita
Si es cierto eso de que el clásico es un partido aparte, en el que no cuentan cómo llega cada uno, Central deberá tener la inteligencia suficiente como para abstraerse de esa seguidilla de seis derrotas consecutivas que arrastra, entre la Liga Profesional y la Copa Sudamericana. Resulta verdaderamente una incógnita de qué manera pueda actuar el equipo en ese intento de desoír todos esos tropezones.
Otro dato a tener en cuenta es la respuesta física que muestre un equipo que, más allá de los cuatro días de descanso, viene de hacer un gran esfuerzo (físico y mental) en Brasil. En un calendario bastante apretado, el canalla es uno de los equipos que más partidos tiene sobre el lomo. Y no sólo eso, sino que las dos llaves de la copa implicaron largos viajes, sobre todo el de Venezuela. Si bien hubo partidos en los que el Kily puso un equipo alternativo y los titulares descansaron, es notorio que desde lo físico Central llega diezmado.
¿Algo más? Sí. El deseo de lograr un buen resultado en un partido tan importante se da justamente en condición de visitante, algo que al equipo del Kily González siempre le costó. De hecho, en los 19 partidos del ciclo del entrenador el canalla pudo ganar apenas en cuatro ocasiones. Por eso, frente a la ilusión, la obligación o lo que fuere, para Central será todo un desafío ir por ese ansiado triunfo fuera de Arroyito.