Central: las veces que el ciclo tambaleó y hubo reacción
La previa de Atlético Tucumán se asemeja a otras situaciones complejas que atravesó el Kily González y de las que pudo salir. Debe ganar para aspirar a la copa

Viernes 19 de Noviembre de 2021

Tres momentos bravos en el ciclo del Kily González, casi como el que el entrenador vive por estos días. Está tan difuso el panorama en Arroyito que nadie sabe qué puede pasar con el futuro del entrenador en caso de un mal resultado, pero ese no es el punto en cuestión del análisis, por más que la figura del técnico se haya visto en duda en aquellas otras ocasiones y que ahora Marco Ruben, máximo referente del grupo, haya salido a respaldarlo. Lo cierto es que lo que se le viene a Central ante Atlético Tucumán no parece un partido más. El canalla se juega una ficha importante en esto de mantenerse con expectativas de lograr un boleto a la próxima Copa Sudamericana. La dura derrota ante Boca Unidos, por Copa Argentina, el traspié en cancha de Racing y la caída que terminó con escándalo en cancha de San Lorenzo fueron los instantes de mayor angustia e incertidumbre en Central. Salvo en lo ocurrido en Copa Argentina, después de lo cual hubo un receso, en los otros casos el equipo logró reponerse, con el parche más efectivo que puede haber: un triunfo.

El papelón de la copa

Central venía de perder la final de la fase Complementación de la Copa Diego Maradona frente a Vélez, en San Juan, una derrota que si bien no gustó no generó ningún tipo de cimbronazo. No había mejor forma que levantarse de esa caída con el debut en Copa Argentina, frente al humilde Boca Unidos de Corrientes, apenas cuatro días después de la derrota en tierras sanjuaninas. Se trataba del cierre del primer miniciclo futbolístico de la mano del Kily. El resultado es el ya conocido: una derrota humillante, que sí generó una especie de sismo no sólo dentro del grupo sino a nivel institucional.

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Central se despidió rápido de la Copa Argentina.

El día antes se había conocido la negativa de Marco Ruben de regresar al fútbol y hasta con esa carga de angustia el canalla fue a San Nicolás para jugar contra los correntinos. ¿Qué fue lo que provocó tanto malestar? El rendimiento en sí, la pasividad de un equipo que nunca estuvo a la altura. Pero ese fue el final del semestre, por más que haya sido un 20 de enero. Nadie, especialmente los hinchas, tuvo la posibilidad de canalizar ese malestar de manera inmediata. Ya no hubo más partidos, al menos por dos semanas. Encima, al día siguiente de la derrota Ruben volvió sobre sus pasos (el Kily ya se había reunido con el 9) y eso ofició como un gran analgésico. No obstante, fue la primera gran mancha en el ciclo del Kily.

Al borde del quiebre

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El Kily no le encuentra explicación al partido en cancha de Racing.

En la cuarta fecha de la Liga Profesional 2021 Central fue a cancha de Racing, donde no sólo perdió, sino que mostró una imagen tan deslucida como aquella ante Boca Unidos. Pero no fue esa mala actuación el foco del problema, sino que la cosa venía de arrastre. Por ese entonces el equipo llevaba siete partidos, en tres torneos distintos (Copa Diego Maradona, Copa Argentina y Liga Profesional), en los que el equipo había ganado uno y empatado otro.

Jamás hubo indicios del todo claros respecto a que ese partido ante Arsenal, en el Gigante, podía desembocar en un fin de ciclo, pero el ambiente que se respiraba por esos días en Arroyito no era el mejor. Mucha angustia contenida, miradas de reojo hacia el responsable del grupo y una enorme expectativa por lo que podía suceder. Fue el primer partido como titular de Marco Ruben (había entrado en los tres anteriores: River, Godoy Cruz y Racing) y en el que los goles de Damián Martínez y Martín Rabuñal (en el final descontó Albertengo para el equipo del Viaducto) oxigenaron, una vez más, el proceso.

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Rabuñal sentenció el triunfo, ante Arsenal.

Banfield y presión extrema

Tres fechas después (sin triunfos en el medio) de aquel partido ante Arsenal llegó el turno de viajar al Nuevo Gasómetro, donde Central no sólo se trajo una derrota preocupante, sino que fue la noche en la que todo terminó en escándalo, con el técnico canalla y hasta el Mono Gordillo metidos en el medio del lío. Otra vez el equipo dejando mucho que desear y el proceso entrando en jaque, aunque a esta altura ya con algunas situaciones mucho más visibles. Como las de aquel viernes 2 de abril de locura, al lunes 5, en el que después del entrenamiento hubo una reunión en la que el presidente Rodolfo Di Pollina, el vice Ricardo Carloni, el secretario Guillermo Hanono y la vocal Carla Facchiano estuvieron cara a cara en primera instancia con los referentes Marco Ruben, Emiliano Vecchio y Jorge Broun, y después con el propio Kily González.

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La caída en el Nuevo Gasómetro terminó con escándalo.

“No comparto lo que se dice del técnico”, declaró Fatura Broun un par de días después, en lo que fue un claro respaldo hacia el entrenador. Fue en la previa de Banfield, un equipo que venía con juveniles víctima de una andanada de casos de coronavirus.

Ese equipo lleno de inexperiencia le complicó la vida a un Central que se marchó al entretiempo un gol abajo. Era, por lejos, el momento más crítico de todos. Era reacción o final. Y fue reacción. Los goles de Ruben, Gamba y Laso en el segundo tiempo significaron otra bocanada de aire, que le abrió crédito al Kily.

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El Kily se jugó el pellejo ante Banfield y el equipo le respondió.

De ahí en más los vaivenes de siempre, que incluyeron las seis derrotas consecutivas entre torneo local y Copa Sudamericana, pero que no llegaron a caldear tanto el ambiente. Sí aquellos casos de Boca Unidos, más las estaciones de Racing a Arsenal y de San Lorenzo a Banfield fueron moviditos, pero de todos ellos el canalla de alguna forma logró reponerse.

Nadie sabe qué es lo que pasará dependiendo de lo que ocurra con Atlético Tucumán, pero lo que sí todos tienen en claro es que el partido del sábado reúne todos los requisitos para catalogarlo de, al menos, un momento incómodo. Una nueva ocasión en la que se necesita esa reacción que siempre llegó.