Viernes 30 de Julio de 2021
Frente a una mala noticia nada mejor que toparse con una buena y lo que está ocurriendo en el arco de Central tiene algo de eso. Claro, no hay forma de que sirva como paliativo frente a una derrota como la que sufrió el equipo del Kily anoche en La Plata, pero es un aliciente, sobre todo para el entrenador, que las actuaciones de Juan Pablo Romero alcancen el tenor de confiables frente a la ausencia prolongada de Jorge Broun (se recupera de Covid). En La Plata el juvenil otra vez estuvo entre los puntos más altos del equipo y fue quien no sólo mantuvo en partido al equipo, sino que hasta evitó que la diferencia fuera mayor. Y frente a la incertidumbre sobre cuándo Fatura estará a disposición del entrenador, la respuesta de Romero aporta algo de tranquilidad.
Que lo hayan exigido en todos los partidos en los que le tocó jugar no es una buena señal, pero amén de ese detalle, el uno canalla viene subiendo escalón por escalón en esa búsqueda de afianzamiento, algo que no suele ser sencillo para un arquero.
Lo de ayer arrancó tempranito y sus respuestas fueron oportunas, como la volada contra el palo derecho tras un fuerte cabezazo de Morales (fue quien a los 35’ anotó el tanto de la victoria para Gimnasia).
No todo fueron atajadas, porque lo que hizo bien fue salir con los pies, animarse a jugar con Almada, Ojeda, Avila y hasta con Vecchio. En ese aspecto también está mostrando, al menos, una mayor confianza.
Ya lo del segundo tiempo fue un poco más evidente. Porque le achicó muy bien el espacio a Domínguez para imponerse en el mano a mano con el delantero tripero en lo fue la situación más clara del partido. Allí lo mantuvo a Central con vida. Y sobre el final el duelo se lo ganó a uno de muchísima experiencia como el Pulga Rodríguez, a quien le tapó un cabezazo dentro del área chica.
Fatura todavía no está, pero al menos por ahora las buenas manos de Romero sostienen.