Lunes 07 de Mayo de 2018
El fútbol siempre es presente y hoy debe serlo más que nunca para Central. Desde lo futbolístico el canalla se juega el partido más importante del semestre en Brasil, donde la victoria le dará el pase a cualquiera de los equipos, el empate en cero llevará la serie a los penales y cualquier igualdad con goles les otorgará el boleto a los auriazules. Pero para conseguir el resultado positivo que le permita mantenerse con vida en el torneo continental Central debe renacer casi de las cenizas futbolísticas que entregó en Sarandí. ¿Cómo hacerlo?
Como primera medida, Chamot y sus colaboradores tendrán que poner el foco en levantarle la autoestima a jugadores que parecen vencidos, derrotados ante la primera adversidad y sin respuestas para dar vuelta situaciones desfavorables. Sin dudas que las cuatro derrotas en fila: River, Racing, Defensa y Justicia y Arsenal, con 11 goles en contra, minaron la confianza del plantel de Arroyito. Por ello es vital fortalecer la cabeza para que las piernas respondan.
Pero no alcanzará sólo con ello. Además, Central deberá animarse a manejar la pelota en la estancia que es el Morumbí. Y en esta función tendrá un rol determinante Néstor Ortigoza, que todo indica será titular en Brasil. El volante debe ser el eje que haga jugar a sus compañeros y que a partir de sus lateralizaciones el equipo local no pueda imprimir la presión alta que buscará plasmar desde el minuto uno. Y su socio puede ser Leonardo Gil, mediocampista que tiene buen manejo y si está activo brinda tenencia de pelota en campo enemigo.
Mientras que la defensa deberá estar cerca de los volantes y no entregar las groseras grietas que hubo en Sarandí. Porque el equipo paulista tiene mucha más categoría que el adversario del sábado y una actuación tan errática como la última sería fatal en el sueño de avanzar en la Sudamericana.
Mientras que en ofensiva todo indica que jugará el gladiador Marco Ruben, un guerrero de ley, que si bien no atraviesa su mejor momento jugará el partido de "su vida". Porque ya anunció que no sabe si seguirá en Arroyito de cara a lo que viene. Por ello, tener un buen partido en San Pablo podría darle crédito a su continuidad.
Pero más allá de las cuestiones personales, Central debe jugar un partido "colectivo", de compromiso con la causa, dejando el corazón en la cancha. Después el resultado dirá si alcanzó para seguir en la copa o la ilusión internacional se terminó. Lo primordial será estar a la altura de las circunstancias desde la competitividad y la entrega. Lo que no se puede negociar es que la camiseta canalla esté empapada de transpiración y los botines "gastados" de dar pases cuando la historia acabe en el Morumbí. Otra fórmula no hay.