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Central: La realidad encuentra a los jugadores de las inferiores poniendo el hombro

En Central la política institucional de la última década hizo que la cantera canalla pasara por varias etapañ. Usurpación, desinversión, indiferencia y ahora otra vez valoración.

Jueves 08 de Noviembre de 2012

El cumplimiento de los procesos de maduración para un futbolista es importante porque hace a su crecimiento. Pero en Central la política institucional de la última década hizo que la cantera canalla pasara por varias etapas. Usurpación, desinversión, utilización, indiferencia y ahora otra vez valoración. Porque esta realidad encuentra una vez más a los jóvenes surgidos de las inferiores rindiendo en un pésimo presente. Es que en los últimos años llegó una gran cantidad de profesionales para hacerse cargo del primer equipo. Muchos de ellos con una foja de servicio respetable y extensa. Tanto en la A como en la B Nacional. Pero por diversos factores, la mayoría no encuentró el rendimiento esperado. Y es ahí dónde algunos técnicos apelan a ellos. A los pibes de las inferiores. Esos mismos que, en algunos casos, terminan siendo sometidos a la presión irracional del contexto.

Luego de un año de indiferencia, Miguel Angel Russo llegó y miró hacia las inferiores. Y de allí promovió a varios jugadores para, con tiempo, insertarlos en el equipo. De forma gradual y paulatina. Claro que lo que el técnico no imaginó es que muchos de los extranjeros que sumó con la firme intención de hacer una gran campaña iban a estar lejos, muy lejos, de rendir. Es por ello que el entrenador ya perdió varios de esos soldados por bajo rendimiento. Y como los resultados no aparecieron, los tiempos se aceleraron. Y hasta ahora, con más virtudes que falencias, los chicos se las están bancando como hombres y rindiendo dentro de la cancha. Como así también cargando con la pesada mochila de tener que intentar hacer lo que otros no supieron o no pudieron.

Hasta la fecha Russo hizo debutar a dos juveniles: Nery Domínguez y Walter Acuña. El mediocampista fue rescatado tras haber estado ignorado por Juan Antonio Pizzi la pasada temporada. Y en un par de partidos ya se convirtió en el volante central indiscutido. Y hoy el de mejor rendimiento. Mientras que el goleador tuvo su bautismo sagrado el pasado domingo ante Ferro. Tuvo pocos minutos en su apurado estreno, pero metió más garra que algunos de sus compañeros.

A su vez, el DT volvió a darle crédito a Rafael Delgado. Un lateral interesante desde lo táctico. Pero complejo desde el punto de vista de la conducta. Aunque esta vez, a juzgar por algunas voces que salieron desde las entrañas mismas del vestuario, el parate obligado le sentó bien al joven defensor.

Otro que tiende a recuperarse es Federico Carrizo. El volante posee una buena técnica. Y si bien está en deuda, aún conserva el crédito de los entrenadores. Es más, quien más confió en él fue Omar Palma. Claro que debió procesar el descenso y la permanencia en la B Nacional, pero mientras otros buscaron la forma de irse, el volante decidió seguir peleándola desde adentro. Como Nahuel Valentini, quien a pesar de los cuestionamientos externos, juega con todos los DT.

Russo también le dio luz verde a Ramiro Costa y Fernando Coniglio. Acaso dos puntas que en las inferiores se cansaron de reventar las redes ajenas. Y aunque atraviesan situaciones traumáticas y postergaciones sistemáticas, siguen como alternativas a los delanteros que llegaron y no rindieron, como Toledo, Monje, Salinas, Bracamonte.

También el técnico sacó del ostracismo a Pablo Becker, un juvenil con muchas cualidades y que aparece con una proyección importante. Quien tuvo muchos meses parado por cuestiones físicas, pero que rápidamente en el primer equipo exhibió sus condiciones.

El flaco presente futbolístico encuentra entonces en los jugadores propios, más los aportes de unos pocos que llegaron, como los casos de Caranta y Lagos, el único soporte a una esperanza de revertir una campaña mediocre.

El interrogante del por qué no rinden muchos de los que recalan en Central arroja diversas teorías. Aunque hay palabras autorizadas que pintaron de cuerpo y alma algunos de los motivos. Porque de puertas hacia adentro la paciencia se venció con algunos nombres. Y no es cuestión de declaraciones, basta con observar las decisiones.

No obstante, una frase sobre la necesidad de que "se entienda que todos debemos responder de la misma manera porque acá hay que luchar y dejar todo para ganar" atravesó como consigna. Y para esto no es necesario haber surgido en Central, como tampoco ser joven o experimentado. Aunque en todos los casos, en Arroyito siempre se termina apelando a los pibes para que hagan lo que otros no pueden pese a la inexperiencia.

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