Ovación

Central jugó mal, no tuvo respuestas y un Vélez alternativo lo goléo 4 a 1 sin piedad

El equipo canalla no tuvo variantes, sufrió un gol tempranero y la increíble expulsión de Encina. Levantó algo en el complemento pero cometió muchos errores. Seguilo por La Capital.

Sábado 26 de Abril de 2014

Central fue una suma incomprensible de errores. Le hicieron un gol antes del primer minuto de juego, un jugador experimentado se hizo expulsar de manera más que infantil y después no tuvo claridad ni respuestas desde lo futbolístico ante un equipo como Vélez con mayoría de suplentes que tuvo cómo méritos estar más despierto, aprovechar integralmente cada oportunidad y saber elegis los momentos del partido, entre otras virtudes. Central fue la antítesis de esa propuesta y lo pago carísimo.

Un gol a los 57 segundos de juego puede modificar el desarrollo de todo un partido, pero deja tiempo más que suficiente para conseguir revertir esa situación. Ahora, cuando un jugador con una dilatada trayectoria, con experiencia en paradas bravas como el Sapito Encina, le pega un incomprensible manotazo a un juvenil de Vélez delante de las narices mismas del juez de línea y deja a su equipo con 10 jugadores en apenas 10 minutos de juego, el panorama se complica. Inexorablemente.

Y eso le pasó a Central. Porque no esperó que en apenas un minuto de juego Zárate sacara una chilena magnífica, exquisita, que se metió besando el palo derecho de Caranta. A mezclar y dar de nuevo.

Los pibes de Vélez... Central empezó a ponerse nervioso porque no le daba buen destino a la pelota y no consguía profundidad. Y porque los del Fortín se paraban con orden atrás y porque buscaban con pelotazos las espaldas de los volantes y siempre encontraban a Nanni y a un inspirado Mauro Zárate, acompañadospor Asad y Rolón.

Ni Carrizo ni Encina -hasta que cometió esa torpeza increíble- lograban hacer pie y Luna y Niell debían trajinar demasiado para conseguir el balón.

El partido era parejo hasta que a los 10', sobre el costado derecho del ataque canalla, Encina le pegó un fuerte golpe en el rostro a Asad y Pompei le mostró la roja directa. Allí terminó de descalabrarse Central. Porque perdió juego por ese sector, porque numéricamente quedó en desventaja y porque cada ataque de Vélez era la aproximación al horror para el fondo canalla.

Hasta que a los 22, Nanni bajó con el pecho una pelota para que el goleador Mauro Zárate la pusiera junto al palo izquierdo de Caranta y decretara el 2 a 0.

Central se fue a la carga, ingresó Medina por Nery Domínguez pero tampoco fue solución y los esporádicos ataques canallas eran aproximaciones desordenadas y con poco criterio futbolístico.

Vélez, con un Asad inspirado al igual que Zárate, tuvo otras ocasiones. A los 36', un remate de Nanni dio en el palo y del rebote Caranta se lo tapó magistralmente a Villalba. Y sobre el final, el que se lo perdió fue Asad. Un vendaval Vélez, una desilusión Central. 

En el complemento Central se relajó desde lo anímico, bajo un cambio y se dedicó, al menos, a intentar revertir una historia complicada desde lo futbolístico. Vélez estaba encendido, con los pibes y los no tanto, y cada ataque era un alerta rojo para Caranta.
 
El partido se hizo de ida y vuelta porque Carrizo se cargó el equipo al hombro y buscó socios en Niell -hasta que estuvo en cancha- Medina y las trepadas más que interesantes de Ferrari.

A los 5' avisó el Chino Luna con un cabezazo pero a los 8' fue Villalba el que respondió con un remate que rozó el palo. Y a los 9' ese buen proyecto de arquero que es Aguerre se lo tapó a Ferrari. Y a los 13' el pibe Rolón mostró su caradurez al intentar colocársela por encima al bueno de Caranta.

Central iba con más ganas que ideas, pero al menos iba. No tenía en claro cómo entrarle a una juvenil defensa local que se plantó ordenadamente y cerró todos los espacios.

Y a los 25', quizás en el mejor momento anímico de Central, Rolón sacó un bombazo impresionante pisando el área en el que Caranta nada pudo hacer. Era el 3 a 0 .

El resto, fue relleno. Porque Central iba con el amor propio y Vélez dominaba cada centímetro de la cancha. Bien paradito en el fondo y muy afilado adelante. Tanto que a los 41', el interminable Nanni se le escapó a Lazo, tiró el centro atrás para la entrada de Vélez Cedeño, quien la empujó al fondo. A los 44', el premio consuelo llegó de la mano de Medina. A esa altura, estadística pura.

Central debía mostrar otra cara. Sí, lo debía. A veces no se trata sólo de cumplir objetivos sino además de consolidar una línea de juego, de demostrar que no se puede vivir hablando de corregir errores, sino que se debe intentar minimizarlos. Y Central fue una suma continua de errores. Algunos groseros e inadmisibles. 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario