El equipo de Jorge Almirón tiene varios argumentos para ilusionarse con una victoria el domingo en el Gigante de Arroyito en un partido clave
06:00 hs - Viernes 04 de Septiembre de 2026
Se viene un nuevo clásico rosarino y crece la expectativa previa, en la que juegan un papel preponderante los atributos y las deficiencias para ilusionarse con un buen resultado o temer por un paso en falso. Desde lo emocional, Central llega tocado al choque contra Newell’s por la derrota frente a Gimnasia, pero el domingo tendrá la posibilidad de demostrar que los puntos que tiene a favor pueden pesar más que las contras. Cinco razones por las que el Canalla puede ganar.
Individualidades
En cualquier partido, los detalles suelen ser determinantes. En los clásicos, mucho más, sobre todo porque se lucha más de lo que se juega. Por eso, una sutileza o una acción que rompa el molde es un arma indispensable. Central tiene futbolistas capaces de generar algo distinto en una fracción de segundo o en espacios reducidos.
Ángel Di María es el jugador distinto que tiene el Canalla. Un actor con un enorme recorrido, de muchísima experiencia y, todavía, con capacidad de desequilibrio. Alcanza con recordar lo que fue aquella definición en su primer clásico tras el regreso, en el que con una sola pegada le fue suficiente a Central para quedarse con el triunfo. En una pierna, también fue clave en el último.
Jaminton Campaz es otro de los que, si está en un buen día, puede marcar diferencias a partir de su gambeta endiablada y su gran pegada. En la ofensiva hay otros que muestran altibajos, pero que tienen capacidad de desequilibrio, como Giovanni Cantizano y Alan Rodríguez. Sigue en un gran momento Franco Ibarra, en una posición clave.
Un equipo que se conoce
Central no es un equipo en formación. No pudo sacar todo el provecho que hubiese querido en el inicio del segundo semestre, pero es un plantel que lleva un largo tiempo trabajando con casi todos los actores.
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En este último mercado de pases se sumaron varios refuerzos (Werner, Zaracho, Badaloni, Cervi y Alan Rodríguez), pero no todos (posiblemente un error) tienen cabida en el equipo. El andar del mismo es con la base que ya venía trabajando con Almirón desde el primer semestre.
Esto es, hay un grupo de futbolistas que vienen de arrastre, que se conocen y que, con aciertos y errores, trabajan juntos desde hace ya un buen tiempo.
La localía
Jugar un clásico de local siempre tiene un plus porque se cuenta con el apoyo de los hinchas. Central viene de perder en la previa justamente en su cancha, pero ese partido interrumpió una racha de 12 encuentros que traía el Canalla sin traspiés en el Gigante de Arroyito incluyendo los cuatro encuentros que disputó por Copa Libertadores.
Sin dudas fue un llamado de atención lo que ocurrió el pasado sábado frente a Gimnasia (el partido se definió por un grosero error en una salida por parte de Facundo Mallo), pero no es un dato menor que a ese partido había llegado con 12 sin perder, con ocho triunfos y cuatro empates.
>>Leer más: Central de cara al clásico: el peso de la derrota previa frente al último antecedente que lo motiva
El aura de la racha
La obligación en un clásico siempre corre por partes iguales, haciendo la salvedad de que en ocasiones pesa el tema de la localía y del presente de cada uno, pero, desde ese punto de vista, en Central es que hoy un clásico no parece ser tomado como una situación extrema.
El Canalla arriba a este encuentro con una racha impropia para lo que es el fútbol argentino, con seis victorias consecutivas sobre su eterno rival. El clásico del tiro libre de Malcorra; el del gol de Malcorra en el Parque; el del grito de Mallo; el de los goles de Gaspar Duarte y Jaminton Campaz; el del tiro libre de Di María y el último, con los tantos de Fideo y Enzo Copetti.
En estos últimos años, Central siempre tuvo un aura ganadora en los clásicos, incluso en aquellos en los que le costó marcar alguna mínima diferencia desde el juego. Nada que genere relajación, pero sí una red de contención emocional.
La necesidad de salir bien parado
Central no está en un momento crítico ni mucho menos, pero tampoco en ese ideal que todos imaginaban. Está la necesidad de salir bien parado del clásico después de lo que fue la eliminación en la Copa Libertadores.
Pero no sólo eso, sino que un triunfo implicaría un espaldarazo importante hacia un Almirón con muchos cuestionamientos. Y ni hablar de la implicancia emocional de cara a una final por un título que afrontará un par de semanas después, ante Estudiantes.