Viernes 08 de Abril de 2022
Central tenía la mesa servida. Todo indicaba que era su noche. Que se iba a comer crudo a los suplentes de Colón en el estreno de Leandro Somoza ante su gente. Nada de eso sucedió. El canalla terminó como arrancó la cita: con el pie izquierdo. El sabalero le dio un baño de realidad al arrebatarle un punto fruto de 2 a 2 que supo conseguir antes de que sonara la campana, en una velada por momentos dominada por el frenesí.
No lo aguantó y cedió dos puntos en su casa. El elenco de Arroyito continúa buscando su norte. Mientras tanto, transita como puede. Con lo que tiene. El nuevo ciclo sigue sin poder pintar ese color esperanza que espera la masa auriazul, que dejó el Gigante masticando impotencia.
Lo Gaspar Servio fue tragicómico. Quiso sacar rápido, Pierotti se interpuso y la pelota terminó pegándole y metiéndose en cámara lenta dentro del arco canalla. En nueve minutos de partido le cambió la vida al local. El rojinegro lo amargó sin anestesia ni necesidad de recurrir al VAR ante la marea de protestas.
Para Leandro Somoza también fue una contienda especial. Hizo su primera presentación en el Gigante como entrenador del primer equipo. No le fue mal, pero todos se fueron mirándolo de reojo. Como que todavía no quieren abrir un expediente prejuicioso o letal.
Colón llegó al Gigante sin descubrir nada nuevo del dueño de casa. El canalla no logra sacar la pera del barro. El nuevo proyecto tras la partida del Kily González sigue sin poder ser decodificado por los jugadores. Al menos es que lo que se desprende luego de verlos en acción.
El elenco auriazul empezó mal. Pero recién probó al arco de verdad cerquita de la media hora del partido. Una eternidad para un equipo que es local, estaba perdiendo y le urge revertir el cuadro de situación. Fue mediante un zapallazo defectuoso de Benítez que el hincha se olvidó rápido porque tras cartón un centro bárbaro de Blanco insinuó que venía el empate. Pero Veliz y Ruben se pasaron de largo.
Antes de irse al descanso Komar metió un cabezazo tan solitario como torcido. Luego Benítez lanzó una bomba que desactivó Chicco casi entre sus piernas. La visita exigió a Servio más tarde (41’) vía Pierotti, pero no cerró la primera etapa a su favor porque Ojeda logró empatar a los 43’ cuando la temperatura estaba bastante elevada en las tribunas. Ahí resurgió la marea canalla.
Colón llegó con un libreto sencillo, donde el orden fue el eje. El canalla tronó de impotencia durante un gran lapso. Ni hablar cuando en el amanecer del complemento festejó un gol del pibe Veliz que el luego el VAR anuló por falta del debutante delantero.
Lo de Luciano Ferreyra a los 19’ pareció cortar la mala racha. Pupi marcó el 2 a 1 tras una guerrera asistencia de Veliz. Pero la alegría en Arroyito suele durar poco y nada por naturaleza. De hecho, a la media hora de juego llegó el mazazo que apagó la llama de la ilusión.
De un córner a favor llegó el empate sabalero. De no creer. Wanchope Avila picó y aceleró como una gacela y terminó dejando a todos atrás hasta volcar de agotamiento cuando aseguró el 2 a 2. Los rostros de todos en el Gigante certifican la desilusión contenida.
Central se complicó solo. Ratificó ser un equipo irregular y sin una proyección convincente. Anoche no la pasó mal, pero estuvo cerca en varios pasajes. Y eso que Colón se presentó con una formación alternativa. Lo positivo es que no cedió como le venía pasando en su casa. Pero el punto tampoco lo nutre demasiado.