Ovación

Central goleó a Olimpo con una noche superlativa de Lioi

El pibe de 20 años la rompió y fue el autor de tres goles en la contundente victoria por 5-0.

Domingo 18 de Febrero de 2018

El de Leo Fernández es un proceso que le sirvió a Central para darle un vuelco terrible a aquella seguidilla de malos resultados del semestre pasado. Con el nuevo técnico llegaron otra forma de jugar, otros objetivos. También otras caras. No muchas, pero sí algunas sobre las que hubo una decisión clara. La llegada desde la reserva planteaba un escenario lógico de parte del DT para darles rodajes a algunos pibes que conocía. Hay un caso saliente: el de Andrés Lioi, al que también se le podría agregar el de Ledesma, e incluso a Lovera, quien hizo también de las suyas (ver aparte), pese a que se quedó con las ganas de convertir. Pero lo del volante no es por lo sucedido anoche, por esos tres goles que le sirvieron para que el estadio enrojeciera sus palmas cuando dejó la cancha a los 78' para que ingrese Pablo Becker, sino porque incluso con altibajos en partidos anteriores siempre fue titular en este 2018. Claro que lo que hizo ante Olimpo amerita un marco especial, porque tres goles en un partido no los hace cualquiera. Y Lioi los hizo. Y formaron parte de una goleada categórica e inobjetable. A sus cortos 20 años, la de anoche será una vivencia que atesorará en su recuerdo.

   Cada vez que Leo Fernández pretenda ganar los partidos por las bandas, Lioi siempre será una alternativa más que valedera para intentarlo. Allí siempre le rindió al hoy DT de primera cuando aquellos roles de técnico y dirigido transitaban la divisional reserva, donde se atrevía a mostrar algo más de su repertorio, con algunos movimientos y sutilezas en primera pueden potenciar, pero también generar antipatía si jugadas de ese estilo terminan mal.

   Hasta aquí lo de Lioi había sido de discreto para arriba en el torneo. En los cuatro partidos (Independiente, Gimnasia, Unión y Huracán) que tenía sobre el lomo no había descollado, aunque sí mostrado cosas interesantes. Esta vez fue distinto. A todas luces.

   Insinuó allá por los 2' cuando llegó hasta el fondo y metió un centro al segundo palo para López Pissano. Pero no fue una insinuación nada más. Fue algo así como un presagio. Porque cuando Lovera lo vio solo entrando por el callejón del 8, el pibe no dudó y se llenó el pie derecho de gol, con una volea que se clavó en el ángulo.

   Pero ese pibe que en los primeros partidos de Leo Fernández al frente del equipo llegó a tener que mirar la reserva sentado en el banco de suplentes no se quedó con lo que había hecho hasta ese momento. Siempre intentó un poco más y se mostró como alternativa valedera por derecha, tanto para desbordar como para ejecutar.

   Dos goles más suyos fueron los que ya le ponían el moño no sólo a una noche redonda en lo personal, sino al resultado propiamente dicho. La exquisitez con la que definió en el tercero (el segundo de su cuenta personal) tras la muy buena maniobra de Lovera y la asistencia de Zampedri parecía la frutilla del postre, pero no lo fue porque todavía tenía algo más para mostrar. Es que desde el mismo sector mostró una tranquilidad propia de un veterano de mil batallas para ponerla suave contra el palo izquierdo de Anchoverri.

   Trece minutos luego de ese gol Leo Fernández hizo lo que cualquier entendido del fútbol hubiera hecho: sacarlo para que el estadio lo aplaudiera a rabiar. Después de que Pablo Becker lo saludara sobre el lateral, llegarían las palmadas de Leo Fernández, del Cuis Daniele, del kinesiólogo y de los demás integrantes del banco de suplentes. Y en el final de todos sus compañeros. No era para menos. La diablura ya estaba consumada. Tras la apertura de Maxi González y antes de la sentencia de José Luis Fernández, Lioi hizo todo en un nivel enorme para vivir una noche superlativa.

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