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Central goleó a Gimnasia y no afloja en la pelea por el torneo pese al triunfo de Boca

Rosario Central goleó 4 a 0 a Gimnasia La Plata sin despeinarse, en un Gigante de Arroyito cada vez más ilusionado, y continúa prendido en la pelea por el título.  

Lunes 28 de Septiembre de 2015

YCentral va. Ya sabía que el primer escolta San Lorenzo había empatado ante Tigre. Eso ya era una inyección extra de optimismo y una gran excusa para comerse al Lobo como sea. El líder Boca jugaba después, sabiendo que está sólido y con todas las luces. Por eso el conjunto canalla se concentró en lo suyo con el único propósito de volver a ganar en esta recta final en la que la bandera a cuadros está ahora a sólo cuatro vueltas. No obstante despachó a Gimnasia con una goleada 4 a 0 sin despeinarse, pero transpirando la camiseta con honor. Todo Arroyito continúa soñando en grande. Más que antes quizás. Será el destino y el tiempo los que darán el veredicto en breve. Mientras tanto, la ilusión crece al compás de la alegría del pueblo centralista.

Le costó desahogarse. El Lobo no se la hizo fácil de entrada. Central tenía la pelota, pero Gimnasia fue el equipo que género dos claras situaciones antes del primer cuarto de hora. Es más, casi deja mudo al Gigante de no haber sido que Caranta se estiró como un chicle y desactivó un cabezazo de Mazzola que pedía red.

Fue entonces que Central pareció comprender que sólo con la posesión no se podía hacer la diferencia en este juego en el que el que duerme o perdona lo paga con derrota. Giovani Lo Celso tuvo en un lapso dos claras para hacer bingo. La primera fue un remate desde afuera del área que terminó durmiendo en las manos de Navarro. Y la segunda demostró que aún es un pibe. Porque se atolondró cuando se encontró con una pelota que nació en Larrondo y Ruben dejó pasar con sabiduría. Y el juvenil se apuró en pegarle. Tenía tiempo para todo. Optó por darle como venía y luego quedó arrepentido porque sabía que se había equivocado feo. Sin embargo, al toque llegó la primera alegría. Nery Domínguez recibió un pase de Pablo Alvarez y sacó un misil de media distancia que hizo explotar de felicidad a todo Arroyito. Golazo. A partir de entonces Central pareció bajarle un cambio a la ansiedad y eso lo llevó rápidamente a lucir a su hombre estrella: Ruben.

Pinola metió un bochazo desde el fondo para Larrondo, quien la adelantó y ahí fue Marco. Metió quinta a fondo por el callejón de los delanteros y dejó atrás a Barsottini. El 9 se la llevó con guapeza y picardía para luego definir con calidad y sellar el 2 a O en un multicolorido y eufórico Gigante. En dos minutos, Central facturó por partida doble.

Y antes de ir al descanso llegó el bálsamo de tranquilidad que todo equipo necesita. Coronel tomó a Larrondo dentro del área y el juez Ceballos no dudó en sentenciar penal, que el propio lungo se encargó de canjearlo por el 3 a 0 en un Gigante que a esta altura estaba en estado puro de ebullición.

El complemento mostró poco en realidad. Sólo una acción que se devoró Ruben al inicio y que Pinola cambió un rato de posición con Alvarez. Después fue más de lo mismo. Correr un rato y hacer la plancha en otro. De pensar, poco. Tal vez, la holgada ventaja lo fue llevando a regular. Sobre todo porque Gimnasia no daba señales claras de reacción. Una porque no le daba la nafta. Y la otra porque Central era muchísimo más.

Claro que a los 71’ llegó el bonus para los canallas que estaban haciendo una fiesta en las tribunas. Llegó el cuarto grito luego de  un centro bárbaro de Pinola que supo aprovechar Ruben sin complicaciones. Luego sólo hubo que esperar el pitazo para darle rienda suelta a la alegría y mirar el cercano desafío ante San Lorenzo con gran expectativa.

Central sigue arrollando y acopiando porotos gordos con la firme convicción de llegar a la última cita ante el líder Boca, que goleó a Banfied, con serias chances de salir campeón. El tiempo dará su veredicto. Mientras tanto, la ilusión crece.

Cervi volvió y mostró lo suyo

Luego de la distensión muscular que lo privó de estar en el clásico ante Newell’s y en la exitosa minigira que Central realizó por Cuyo la semana pasada, Franco Cervi reapareció ayer frente al Lobo. Entró por el también juvenil Giovani Lo Celso a los 60’ y se mostró muy participativo. Como con sed de mostrar que aún puede aportar mucho al equipo tras haber sido vendido a Benfica en casi 5 millones de dólares limpios para el club. En todo momento pidió la bocha y mostró en algunos pasajes su fina clase para distribuir el balón.

El “Deportivo Ganar” dio un salto de calidad

“Somos Deportivo Ganar”, tiró el Chacho Coudet la semana pasada, entendiendo que su equipo tenía un margen de error escasísimo en la pelea por el título. El mismo que tiene aún hoy, pese al gran triunfo ante Gimnasia. Claro que lo de ayer tuvo un sabor especial. Porque cumplió con la parte que le toca, pero sacándose en parte la espina de aquella chance que dejó escapar en el clásico contra Newell’s, cuando el empate lo privó de dar un salto cuantitativo y cualitativo en lo que a las aspiraciones respecta. Esta vez no hubo medias tintas. Hubo decisión, convicción, coraje y atrevimiento. Hasta un plan ejecutado a la perfección teniendo en cuenta que se venía de un desgaste importante y que la rápida resolución jugaría a su favor. Y hoy los números reflejan otro panorama. Mucho más tentador y auspicioso.
Si aquella vez ante Newell’s se debía un salto de calidad, lo de ayer presentaba las mismas coordenadas. Es que el empate de San Lorenzo le tendió la mesa a Central para degustar un plato importante. Con esa carga el Canalla se fue a dormir el sábado por la noche y con la misma llegó a Arroyito. Y en esa mesa el equipo del Chacho no negoció absolutamente nada. Ejecuto con precisión quirúrgica la única consigna que le cabía.

Central todavía no pudo darle alcance a San Lorenzo (lo tiene a dos puntos), pero sabe que la clasificación a la Copa Libertadores ya depende de sí mismo. Todo un dato. En ese punto lo que corresponde es mantenerse. Pero las convicciones obligan a mirar un poco más allá, a elevar la vara para potenciar el sueño.

Por supuesto que de poco hubiese servido lo de ayer si en Mendoza no se sumaba de a tres. Es que a esta altura se trata de una cadena de necesidades sin solución de continuidad. Porque nada cambia. Al Nuevo Gasómetro Central debe ir a ganar. Y así contra Argentinos, Banfield y Boca. La exigente carrera que empezó a vivir el Canalla desde hace algunas fechas, cuando los principales candidatos quedaron bien definidos, contó con un comportamiento acorde a las necesidades.

Todos y cada uno de esos triunfos fueron un avance. Pero esta victoria encierra otro tipo de conjeturas. Lo de ayer fue un salto de calidad con todas las letras.

El “loco” de Ruben le cedió el penal a Larrondo

La imagen causó sorpresa en el momento en que Diego Ceballos marcó penal para Central. Es que Marco Ruben, capitán canalla, le cedió la pelota a Larrondo, precisamente la víctima de la infracción (dudosa) que marcó el juez. Hasta aquí el holgado goleador del torneo fue el encargado de los penales durante todo el campeonato. “El 9 está loco”, tiró Coudet sobre la actitud del jugador oriundo de Capitán Bermúdez. E insistió: “Yo no le hubiera dejado patear a Larrondo ni muerto”.

De todas formas, aclaró que “es  una muestra de generosidad y de la unión que tiene este plantel. Demuestra que cuando hay muchas cabezas yendo para el mismo lado  todo se hace más fuerte”.
Minutos después Ruben recogió el guante y ante la consulta de Ovación sobre los dichos del entrenador, el delantero, entre risas, acotó: “Cada uno tiene su personalidad y Marcelo se lo merece. Me lo pidió y se lo di. Si no, lo hubiese pateado yo”.

Lo que quedó claro una vez más es que Ruben está atravesando el mejor momento de su carrera. Sin penal, ayer marcó un doblete que le sirvió para llegar a los 18 tantos. Pudo haberse anotado otro hat trick (marcó tres goles frente a Olimpo, en Bahía Blanca), pero en el medio apareció ese buen gesto que tuvo con Larrondo.

Venía de marcar contra Godoy Cruz. También ante Estudiantes por Copa Argentina. Tal vez esté loco por lo que hizo pero también  hace goles a lo loco.

Los tres de arriba se consolidan con hechos

En Mendoza se lucieron. Y ayer volvieron a dejar sentado que cada vez se entienden mejor. La sumatoria de minutos está potenciando al tridente ofensivo que componen Gio Lo Celso, Marcelo Larrondo y Marco Ruben. Sin dudas. De lo mejor que está mostrando Central.

De los tres, ayer dos convirtieron ante el Lobo platense. Los mismos que habían marcado ante el Tomba. Marco Ruben lo hizo por partida doble y así ratificó su estupendo presente. Por algo es el goleador del torneo con 18 gritos.

El otro que anduvo derechito y sigue amigado con la red es Larrondo. El espigado delantero clavó el 3 a 0 de penal tras habérselo pedido a Ruben. El 9, fiel a su humildad, se lo dejó sin problemas y el mendocino no defraudó. El lungo además rindió en cancha por su buena técnica.

Y Lo Celso cumplió con creces una vez más. Si ayer no convirtió fue porque se apuró cuando tuvo una chance, como cuando iban 0-0 y definió alto ante Navarro. Pero lo suyo es más hacer mover los hilos del equipo que hacer goles. Y en eso, crece a pasos agigantados.

 

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