Domingo 14 de Agosto de 2022
En este Central de Tevez de las últimas fechas es una constante ver un equipo plagado de chicos de las inferiores, que recién están haciendo sus armas en primera. Tanto es así que Facundo Buonanotte, con apenas 17 años (pero ya con varios partidos en la máxima categoría), parece un veterano de mil batallas. Pero no sólo no lo es, sino que tiene infinidades de cosas por aprender y mejorar. Ahora, rendimientos como el que tuvo ante Barracas Central le allanarán definitivamente el camino hacia la consolidación como un jugador de elite. Claro que no hizo todo solo, porque el primer gol fue del Chipi Frías (20 años), el segundo de Alejo Veliz (18) y el tercero de Gino Infantino (19), pero Buonanotte fue el gran titiritero del equipo, el abanderado que encontró en Lautaro Blanco (23) un verdadero escolta. De sus pies nacieron las asistencias en los dos primeros tantos.
Lo de Buonanotte fue para el aplauso eterno. Es cierto, su juventud lo lleva a un atrevimiento lógico, pero pese a su corta edad suele hacer casi todo bien. Hoy es el jugador con mayor capacidad de generar algo distinto y esta vez lo demostró. Porque cuando la pelota pasó por sus pies, todo fue más fácil.
Esa zurda endiablada que tiene en este partido fue crucial. La única vez que le falló fue en esa jugada que corrió más de 40 metros, se sacó dos hombres de encima y la pinchó con demasiada fuerza, pero en el resto de las veces le respondió con creces.
Fue él quien abrió para Blanco en el primer gol, fue él quien remató dos veces al arco (en la primera de manera débil), fue él quien intentó ir siempre adelante y fue él quien cuando la diferencia era de sólo un gol le dijo a Infantino “tomá y hacelo”.
Buonanotte habló en representación de sus compañeros, la gran mayoría pibes que recién arrancan, pero fue el distinto (hasta frenó un avance rival con la cabeza desde el piso), el del toque diferente. Fue el mejor.