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Central fue utilitario, derrotó bien a Quilmes y sigue vivo en su lucha por subir directo

Central obtuvo un triunfo clave para fortalecer su chance de volver al círculo superior. Esta vez el equipo canalla jugó con garra e inteligencia y ganó por 1 a 0 en el sur bonaerense. Castillejos, el gol de penal.

Martes 17 de Abril de 2012

Central ganó como debía: con garra, corazón y siendo un equipo utilitario. A buen entendedor pocas palabras. Porque el canalla necesitaba dar un puñetazo sobre la mesa en la recta final del campeonato y mandarle un mensaje claro y conciso a los encumbrados Instituto y River. Los auriazules siguen vivos en todo y para definir las plazas del ascenso directo todos tendrán que seguir remando. Los de Juan Antonio Pizzi volvieron a marcar presencia como un equipo serio y candidato a dar pelea hasta el final, derrotando a un Quilmes que en la previa parecía un cuco y terminó dando más lástima que miedo. Sin brillo, sin lujos, con espíritu colectivo, con contracción al esfuerzo y aprovechando al máximo la efectividad desde los doce pasos de su hombre gol, Gonzalo Castillejos, los de Arroyito demostraron que no se dan por vencidos en la carrera que tiene dos boletos directos a la máxima categoría.

El canalla clavó un triunfazo en el sur del conurbano bonaerense. Lo hizo con autoridad y apelando a un plan de juego imaginado por el cuerpo técnico y aplicado a la perfección por los jugadores. Ya no valía la pena ser un equipo apurado y que relegaba espacios cada vez que salía del Gigante, donde casi siempre le facilitaba la vida a los rivales y se volvía masticando bronca. Cómo olvidar las duras derrotas con Gimnasia, Instituto y Almirante Brown afuera de casa. Ayer se vio otro Central de visitante, tal vez empleando la misma fórmula con la que muchos adversarios le complicaron la vida.

Así le hizo beber a Quilmes de su propia medicina, le comió los talones en cada sector de la cancha, lo maniató a Caneo entre los pulpos que fueron Mozzo y Méndez (ambos integraron un clásico doble cinco), achicó espacios hacia atrás para no regalar la espalda de los centrales Lequi y Valentini, y cuando las papas quemaron cerca de los dominios del Melli García a nadie se le cayó un anillo por darle de punta para arriba.

Esta fue la gran virtud del canalla. Reconvertirse en un equipo que también puede ganar desde la disciplina táctica y el bien común por sobre las individualidades. Esto en lo que va del 2012 no lo había logrado nunca fuera del Gigante y ayer lo consiguió justo en una parada bravísima como era ante el Quilmes ex Caruso Lombardi, ahora de Omar de Felippe.

Chances claras frente a los arcos. Muy pocas. Pero Central capitalizó pasada la primera media hora inicial el penal que le cometieron a Medina mediante la ejecución a la ratonera de Castillejos. Luego fue todo overol y dientes apretados para aguantar la ventaja y tratar de abrochar una contra vía Medina. Quilmes jamás salió del laberinto y sólo arrimó peligro en la mitad del segundo tiempo con un cabezo de Javier Díaz que besó el travesaño.

El canalla desplazó del tercer lugar a Quilmes, al que superó por un punto, y se instaló a seis unidades del líder Instituto y a sólo dos puntos de River, al que recibirá en el Gigante. Central no depende de nadie en la lucha para volver a primera. Claro que para eso deberá no sacarse la ropa de candidato serio que se calzó ayer. Pegó el grito que tenía que pegar y por eso el festejo loco de los hinchas en el final.

Medina y la camiseta

Antonio Medina estaba amonestado y en el final del partido lo embargó la emoción. Por eso se sacó la camiseta y con el puño apretado la arrojó a la tribuna. Claro que eso sucedió mientras el árbitro Loustau todavía estaba dentro de la cancha. Por reglamento si el juez lo advirtió le correspondería la segunda amarilla y por ende la expulsión. En la planilla que recibió el canalla no habría sido informado. Pizzi y hasta Speciale así lo manifestaron.

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