Ovación

Central fue una sombra en Córdoba y dejó una pálida imagen ante Belgrano

El Canalla entró dormido y jamás pudo reaccionar tras el gol tempranero de Julio Furch. Dejó una pálida imagen en Córdoba. Ahora sólo le queda la Copa Argentina como gran desafío.

Sábado 25 de Octubre de 2014

Si la imagen lo es todo entonces hay que destacar que Central no dejó anoche una buena en estos lares. Comenzó y terminó dando la de un chico que se arrojó a una pileta bien celeste con la enorme dificultad de no saber nadar. Además de no hacer pie en cada uno de los andariveles del campo de juego, los manotazos de ahogado que metió en gran parte del show futbolístico en pos de frenar los embates del triunfal Belgrano complicaron más su existencia. De manera inconsciente es como que aún perdura el efecto festivo, y porque no nocivo, pos clásico.

   Tal es así que puso la mejilla cuando aún no había calentado motor. Entró frío y lo pagó. Emiliano Rigoni hizo un surco por el carril derecho y lanzó un centro envenenado ante el cierre fallido de Delgado. La pelota fue al corazón del área chica y Julio Furch saltó más alto y mejor que Berra, que trastabilló, y el cabezazo terminó quebrando a Caranta y desatando un carnaval en las tribunas cuando no habían transcurrido ni 2 minutos.

   Ese semejante golpe anímico en el orgullo canalla no hizo más que paralizarlo durante un buen lapso. Belgrano, que dista de ser es ese equipo que supo tumbar muñecos en otras épocas, se agrandó y acorraló más a su rival. Lo tenía entre las cuerdas. Lo dominaba a gusto y placer.

   Y de tanto insistir tuvo al alcance de sus manos la oportunidad para lastimar todavía más al elenco auriazul, que deambulada como un zombi. El dueño de casa, que llegaba a esta cita muy lastimado por la serie de 5 presentaciones sin ganar, casi factura en tres claras oportunidades: Zelarrayán (3’), quien se erró el segundo cara a cara con Caranta; Velázquez (17’), que remató feo luego de un quedo de Berra y Rigoni (37’), quien demostró ser el mejor de los 22 en el primer acto.

   Se percibía que el equipo de Miguel Russo extrañaba a varios de sus intérpretes (Musto, Niell y Abreu), quienes no pudieron estar anoche por suspensión y lesiones.

Era además como que el Celeste hacía todo fácil porque en gran parte el canalla, que sólo avisó que estaba vivo con un remate defectuoso de Valencia (19’), se lo facilitaba. El mediocampo estaba quebrado y la última línea como rendida a los incesantes Piratas.

   El complemento mostró a un elenco rosarino más combativo. Aunque seguía evidenciando falencias en sus coordenadas.

   Guillermo Farré probó con un remate de largo alcance que no hizo daño en Caranta y compañía. Central metió quinta a fondo a los 10’ mediante un misil lanzado por Barrientos que exigió a Olave.

   Ni los ingresos de Walter Montoya y Correa pudieron oxigenar al equipo. Es más, era como que el GPS no funcionaba bien porque iba y venía sin rumbo fijo hasta que llegó la hora de escuchar el silbato de la sentencia, que terminó marcando ni más menos que la inevitable derrota como condena. Central cedió ayer en todos los frentes. Ahora le queda la semifinal de la Copa Argentina.

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