Sábado 01 de Julio de 2023
Una pálida más como visitante, y van... Central dejó escapar otra oportunidad de reencontrarse con sus ambiciones. Es cierto, enfrentaba a uno de los animadores del torneo, pero lo que todos esperaban era que el equipo no repitiera todos esos viejos errores que había mostrado en tantas otras ocasiones jugando fuera de Arroyito. Pero este Central se pareció al Central de siempre y por eso la derrota ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, en un partido en el que se las ingenió para batallar el primer tiempo para que el Ciclón no lo superara, pero cuando se vio en desventaja los papeles se les prendieron fuego y el libreto definitivamente dejó de ser tal. La leve brisa canalla no sirvió de nada.
Sólo una parte del libreto pudo llevar a cabo Central en el inicio del partido y hasta la finalización del primer tiempo: la de disputarle el protagonismo del partido a San Lorenzo. La otra: la de complicarlo, no pudo. Por eso la ordinariez de esos 45 minutos en los que pasó poquito y nada.
Es que todo se redujo a cubrir espacios y a no dejar cabos sueltos, pero de generación de fútbol poco. Es que la posición de Martínez y Coyote Rodríguez un poquito más allá de la línea media no dio los frutos necesarios porque las asociaciones con Malcorra y Campaz (ambos volcados más por el centro) no aparecieron. Y así, todo quedaba reducido a alguna jugada muy puntual o a una contra. Pero claro, al menos el canalla sentía que San Lorenzo tampoco lo lastimaba, porque a excepción de ese remate desviado de Rafa Pérez (después de varios rebotes) fue lo único que tuvo.
¿Y Central? El remate de Malcorra a los 10 minutos que se fue cerca del palo derecho de Batalla y un buen tiro libre de Coyote Rodríguez que se fue cerca. Pero el resto fue todo fricción, lucha, salvo cuando el Perrito Barrios intentaba hacer algo distinto, lo que obligaba a Komar a abrirse demasiado por la derecha y desproteger la zona.
Al menos Central entendía que, cuando se lo proponía, podía manejarle la pelota al Ciclón, pero con Malcorra y Campaz deslucidos e intermitentes, con Martínez y Coyote Rodríguez sin soltura y nadie rompiendo el molde, Veliz fue uno de los que más sufrió ese primer tiempo anodino por donde se lo mire.
Sólo un error parecía propicio para romper esquemas y ese error apareció en el inicio del complemento, cuando a Leguizamón lo dejaron echar el centro y en el segundo palo Braida le ganó a Martínez, dio en el palo, despejó con el pie Broun y le cayó al defensor para meterla. Un mazazo para el canalla.
Y ahí comenzó otro partido totalmente distinto, pero con necesidades y urgencias diametralmente opuestas, porque San Lorenzo regaló terreno y pelota, pero lo hizo frente a un Central al que le podían dar una hora más de partido que difícilmente pudiera empatarlo.
El intento estuvo, sobre todo del lado de las decisiones de Russo. Porque minutos después del tanto de Braida el DT canalla rompió el plan original con la salida de Agüero y el ingreso de Giaccone, pero fue más de lo mismo.
Porque Malcorra siguió deambulando la cancha sin poder generar algo interesante, porque Campaz fue una figura decorativa, porque Giaccone tampoco podía, pero sobre todo porque al equipo le costó horrores meter la pelota en el área de San Lorenzo.
Cómo había sido la liviandad canalla que tuvo una sola pelota más o menos disponible en cercanías de Batalla, con aquel centro de Coyote Rodríguez en el que Veliz ganó de cabeza y se la taparon contra el palo derecho. Antes y después, poquito, casi nada, apenas un remate al primer palo muy suave de Campaz.
Y en ese partido de San Lorenzo replegado y Central manejando más la pelota, el gran negocio fue del Ciclón, que cumplió mejor su función que la que tuvo que hacer el equipo de Russo. Incluso una de las poquitas situaciones que hubo en ese segundo tiempo fue una en la que Leguizamón se demoró en definir y Mallo lo atoró rápidamente para impedir el segundo.
Una vez más Central falló fuera de su casa, acumuló tres actuaciones para repensarse, y el fracaso en esta excursión fue porque en este esquivo Nuevo Gasómetro en el que quiso ser un ciclón, no pasó de una leve brisa.