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Central fue un manojo de nervios y perdió con claridad ante Gimnasia (LP)

No alcanzó el despido de Pablo Sánchez y el debut de Gustavo Alfaro para que Central encuentre la paz futbolística. Evidentemente las heridas que generó el desafortunado discurso del presidente Horacio Usandizaga, que incluyó insultos y amenazas metafóricas a los jugadores, todavía no cicatrizó en el ánimo del plantel. Por eso anoche Central... ► Video: el gol en contra de Ribonetto

Lunes 20 de Octubre de 2008

No alcanzó el despido de Pablo Sánchez y el debut de Gustavo Alfaro para que Central encuentre la paz futbolística. Evidentemente las heridas que generó el desafortunado discurso del presidente Horacio Usandizaga, que incluyó insultos y amenazas metafóricas a los jugadores, todavía no cicatrizó en el ánimo del plantel. Por eso anoche Central fue un manojo de nervios y desaciertos, principalmente en la etapa inicial. Por eso hizo casi todo mal y estuvo a voluntad de un Gimnasia ordenado que desnudó defectos alarmantes en todas las líneas auriazules. El Lobo no goleó porque no fue preciso en la estocada final. Sobre el final y con el corazón en la mano el canalla intentó y hasta dispuso de un par de atropelladas para empatar. Pero no hubo remedio a tantos males y desaguisados dentro y fuera de la cancha. La derrota fue por la mínima diferencia y con un gol en contra de Walter Ribonetto, pero tuvo la fuerza de una sentencia firme, lacerante y preocupante. Problemático y febril es el presente de Central.

  Todo cambio de técnico supone una renovación de energías y otro horizonte de expectativas. Pero ni el más pesimista hincha canalla imaginaba una producción tan floja y desconcertante como la que anoche exhibió Central en el estreno de Alfaro. El equipo hizo agua en todas las líneas de manera colectiva e individualmente se cometieron fallas garrafales. Cuando la mente no está en paz, los nervios sepultan las buenas intenciones y la catarata de errores es traumática.

  Los 45 minutos iniciales fueron literalmente paupérrimos para los dirigidos por Alfaro. Hubo fallas groseras en defensa y en este rubro Ignacio Ithurralde se llevó la peor parte. Además Méndez jamás encontró su posición y corrió a la deriva. Ezequiel González y Gómez casi no tocaron la pelota. Todo era desconcierto. Gimnasia hizo lo posible por perdonarle la vida a Central, desperdiciando una chance tras otra y con el dominio total de las acciones. Así el gol llegó luego de una incursión de Niell, que desparramó a Ithurralde con un enganche y que metió el centro al corazón del área, que Ribonetto en su intento de despejar terminó hundiendo la pelota en el arco de Galíndez.

  En el complemento hubo una respuesta anímica. Central al menos salió a dar batalla con el corazón en la mano, pero siempre alejado de lo que significa el respeto de un plan de juego convincente. Pudo alcanzar el empate agónico, pero también estuvo cerca de ser goleado.

  Es difícil jugar y mantener la calma entre algunos insultos, con fuegos artificiales que estallan dentro del campo, con la ansiedad que baja de las tribunas desde el primer pase mal dado. Ni hablar del condimento que aportó el Vasco. El cóctel es demasiado denso. Hay que descomprimir la situación cuanto antes. Hay tiempo para hacerlo. l

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