Sábado 11 de Diciembre de 2021
Central fue un espanto, una sombra, un verdadero mamarracho con y sin la pelota y sufrió una durísima goleada 4 a 1 ante Huracán, que incluso terminó jugando con un jugador menos. Pésima producción auriazul para dejar pasar mansamente lo que pudo ser el boleto de la clasificación a la Copa Sudamericana. El canalla hizo todo mal, sintió la presión de tener que ganar y el globo lo superó en todos los sectores, incluyendo lo táctico, lo anímico y lo futbolístico. Un cierre de año frustrante porque tenía el boleto copero en sus narices, pero además de perder lo hizo de forma inexpresiva. Hecho un manojo de nervios y sin respuestas con la pelota. En el día que ratificaron al Kily hasta diciembre de 2022, fue sin dudas la peor derrota y la peor frustración del actual ciclo del DT auriazul. Hubo un tibio aplauso a los jugadores en la despedida, pero la desazón fue Gigante como el estadio.
En la etapa inicial Central amagó con ir a buscar el triunfo y con agredir en campo enemigo, pero el envión del vestuario le duró muy poco al canalla. Casi nada. Tras ese sablazo de Gino Infantino que movió el caño derecho de Marcos Díaz todo se complicó para el local. La postura ofensiva de los del Kily se fue convirtiendo en un espejismo.
Es que tras duro choque de cabezas, a los 10 minutos, entre Damián Martínez y César Ibáñez, que derivó en la salida del jugador quemero, Central entró en cortocircuito, se fue del partido mental y futbolísticamente. Como que sintió la presión de ir a buscar la clasificación copera.
Así el equipo del Kily fue perdiendo consistencia, se hizo previsible y se convirtió inexplicablemente en un manojo de nervios. Y el globo, si bien a ritmo cansino, hizo pie, comenzó a juntar pases y progresó en el campo. Central no reaccionaba.
Entonces llegaron puñetazos del equipo de Frank Kudelka que martirizaron al canalla. Desde un saque de meta el globo avanzó como pancho por su casa hasta la puerta del área auriazul y el tiro de Cóccaro se desvió en Almada para vencer a Romero. Con 1 a 0 afloraron aún más las dudas en Arroyito.
Un patadón de Acevedo a Martínez mereció la roja, pero Herrera sacó sólo amarilla. Almada seguía desorientado y en una mala salida tumbó a Cóccaro y fue amonestado. El canalla seguía deambulando por la cancha, con Vecchio ausente y el equipo partido en sus líneas. Flojísimo.
Encima llegó el segundo del quemero, que terminó de “quemarle” los papales al canalla. La pelota cruzó el área de un lado al otro y Candia le dio un fierrazo seco abajo, que se hundió en la red auriazul, ante la resignación del arquero Romero. Al descanso con un 0-2 a bajo y el equipo aturdido como pocas veces en el año.
En el complemento el Kily mandó a la cancha a Zabala y Dupuy, por Lo Celso y Gamba. Central sabía que estaba obligado a reaccionar porque en las otras canchas los resultados no lo ayudaban en la clasificación copera y debía quemar las naves.
Central comenzó a llenar de centros a Marcos Díaz, que siempre demoraba una eternidad para reponer el juego. El canalla empujaba y hubo gran centro de Blanco para la entrada rabiosa de Dupuy para el descuento. Explotó el Gigante. Había vida.
El partido se picó. Roja directa a Hezze por agresión a Avila. El Gigante era una caldera clamando por la reacción y dar vuelta un resultado que no alcanzaba para clasificar.
Pero el sueño se hizo trizas. Otra pésima cobertura defensiva, ¿y van? Central se flageló sólo en el retroceso y Cóccaro de cabeza venció la muy floja resistencia del juvenil Romero. Con un jugador menos, Huracán mandó a la lona al canalla, que parecía estar resignado.
El Kily gesticulaba y no podía creer lo que veían sus ojos. Perder el pasaje copero ante un rival limitado y jugando once contra diez en el Gigante.
Encima llegó el cuarto de la visita con una entrada sin oposición de Walter Pérez que también graficó el mamarracho defensivo que fue Central. Pérez dijo “muchas gracias” e hizo el gol más fácil de su vida.
Huracán parecía el equipo con más oficio del mundo y Central una canción desesperada, incluso sin resto físico, anímico ni futbolístico para ir por la heroica. “Central ponga huevo”, bajaba de las tribunas en las escenas finales de una tarde a pleno sol, pero que fue muy oscura y frustrante para un Central que se quedó con las manos vacías. Pésimo lo del equipo del Kily.