Al equipo no le salió casi nada y no encontró tampoco respuestas en ese estado de ánimo del que se creyó podía sacar algún provecho.
Sábado 27 de Julio de 2024
Alguien dijo alguna vez que el fútbol es un estado de ánimo y en ese contexto este Central tenía todo para prepotear al líder Huracán, sabiendo que la parada no era sencilla, pero que el tenía un contexto que lo favorecía, desde la efervescencia por los 300 partido de Russo hasta ese ánimo en alza que se había traído desde Brasil. El gran signo de interrogación era de qué manera podía responder un equipo nuevamente con muchos cambios, pero estaba el antecedente, confiable por cierto, de Sarmiento. Allí también el equipo falló. Porque lo que se vio fue un canalla que el factor emocional pudo imponerse en la pulseada frente a la falta de juego. Lo corrió siempre desde atrás y lo pagó con una derrota.
El primer tiempo estaba llegando al final y Malcorra se paró frente apelota en un tiro libre frontal. Si el balón pasaba la barrera iba a ser el primer remate al arco. No pasó. Una situación puntual para que la explicación acerca de la anemia futbolística del equipo resulte sencilla. Es que Central fue eso, un cúmulo de intenciones a la que se contrapuso un andar intrascendente, de una debilidad impropia de un equipo que venía de tres encuentros con resultados en alza.
Era un partido en el que Russo tranquilamente pudo haber hecho dos o tres cambios en el entretiempo, pero realizó uno solo (Coronel por Martínez) y el plan de buscar otras alternativas ya en complemento tampoco resultó.
Otra explicación sencilla: lo mejor de Central se vio del minuto 33 al 35 de ese segundo tiempo, con un par de situaciones más o menos claras, pero mal resueltas. Fue cuando el hincha más entusiasmó, pero fue sólo eso. Poquito y nada.
Y se hace referencia a esto para graficar esa prácticamente nula capacidad de apoyarse en el envión anímico que traía de arrastre. Porque después de lo de Brasil se podía esperar, al menos, el intento de ir con algo más de enjundia, aun cometiendo errores como los que cometió. Y así, sin fútbol ni convicción el combo fue letal.
Porque también debe recordarse que hace pocos días un equipo con pocos habituales titulares en cancha (repitieron 8 de 11) en poco más de 30 minutos resolvió el partido ante Sarmiento. Claro, esta vez estaba el líder enfrente, pero a ese puntero del torneo Central le hizo todo demasiado fácil. Nunca lo acorraló ni futbolística ni emocionalmente.