Lunes 04 de Diciembre de 2023
Central no mereció pasar por el sufrimiento de los penales, porque en un trámite con alternancia desde el manejo, el canalla tuvo las situaciones necesarias como para sellar la historia mucho tiempo antes y no llegar a esa instancia de nerviosismo absoluto como lo es una definición por penales. Por suerte para el canalla, aparte de buenas ejecuciones, estuvieron las manos salvadoras de un Broun que se llevó los laureles por los dos remates que detuvo, a los que hay que sumarle dos mano a mano durante el partido y la contención de un potente remate de Juanfer Quintero. Pero claro, lo de Fatu es un ingrediente más en medio de una catarata de emociones que vivió Central en un partido en el que pudo tranquilamente evitar los penales.
Central lo debió liquidar antes, no sólo después del gol de Sández, sino tras el descuento de Roger Martínez. Y eso que se preveían 10 minutos (más la adición) súper complejos. Pero pese a ello el canalla tuvo todo en la mano para evitar el sufrimiento.
¿Qué pasó en esos minutos finales? O’Connor quedó de frente al arco y el remate se desvió, Campaz tuvo un mano a mano increíble, en el que no podía fallar, pero no habilitó a Lovera ni supo gambetear a Arias; y al propio Campaz, después de eso, se le fueron un par de remates muy cerca.
La sensación en cancha al ver una y otra situación desperdiciada era que Racing en la primera de cambio no lo iba a perdonar y le iba a hacer pagar caros esos yerros. Y dicho y hecho. Pelotazo al área, cabezazo y la mano extendida de Quiñones, el llamado del VAR, la sanción de Rapallini, el gol de Juanfer Quintero y la definición por penales.
Central no lo merecía porque la inteligencia del segundo tiempo le había dado la chance de resolverlo sin demasiados problemas, pero hizo méritos como para merecer el castigo por esa poca capacidad a la hora de bajarle el telón al duelo.
Y todo lo que era alegría desmesurada se convirtió en una especie de pesadilla, en la que todo quedaba reducido a la suerte de los penales. Para fortuna del canalla apareció la humanidad de Fatura Broun. Le contuvo el remate a Aníbal Moreno (le recriminó al exNewell’s no agarrar la pelota cuando Mallo, tras haber fallado, se la entregó) y en el final a Leonardo Sigali.
Broun fue clave en la definición, pero una fiera en los 90’, en los mano a mano con Hauche y Ojeda. Fue “el” actor de la película en la que la alegría de repente se transformó en sufrimiento, pero que tuvo un final feliz y para soñar en grande.