Ovación

Central extiende sus fronteras hasta San Pablo buscando un triunfo en la Libertadores

El equipo del Chacho llegó anoche a San Pablo para afirmar sus pretensiones hoy ante Palmeiras en la Copa. Si gana, quedará puntero del grupo. El partido comenzará a las 21.45. Televisa Fox Sport 2.

Jueves 03 de Marzo de 2016

Hace diez años, con Leonardo Astrada calentando por primera vez el banco canalla, Central llegaba a San Pablo para visitar a Palmeiras desesperanzado. El año había comenzado mal y en el Parque Antártica resurgió con un empate en cero que lo llevó de nuevo a las puertas de una clasificación posible, que sin embargo se frustraría luego en el Gigante. Desde allí la década fue transcurriendo con mucha pena y poca gloria, pero el final de la misma, en este regreso a la Copa Libertadores que hoy consumará por primera vez afuera de Arroyito, encuentra al club en un momento óptimo. Con un equipo que por momentos es un equipazo, que ilusiona a sus hinchas con hacer historia y que hasta se empilchó para la ocasión.

En ese marco, de optimismo, que rodeó a la llegada anoche de la delegación comandada por el hacedor Eduardo Coudet al hotel que cobijó este sueño copero, hay que entender este presente. El protagonismo entusiasma pero también exige, potencia pero demanda más responsabilidades. Como las que viene asumiendo el Chacho para hacer el equilibrio entre los dos torneos y que, al menos por ahora, volvió a inclinar la balanza para el campeonato local, más allá de que él no lo pinte así.

En todo caso, como se remarcó en estas páginas, ¿qué entrenador no desearía tener ese tipo de problemas? Y está bien que el Chacho diga, y no hay por qué no creerle, que piensa la formación partido a partido. Casualidad o no, la rotación cayó por ahora en la Copa. Y, casualidad o no, Central es puntero absoluto de su zona en el torneo de Transición. Pero lo dicho, no parece ser hoy una discusión de las más importantes y por eso tampoco los rostros nuevos que anoche pisaron el lujoso hotel Pullman con cara de sorpresa, como la del pibe Da Campo, deben ser mirados con ojos tan críticos.

Bienvenida sea la Copa para Central, que trae aparejada estas cuestiones inevitablemente y que lo pone frente al desafío de elevar su techo. Coudet lo viene haciendo desde que llegó, desde que sin ponerse colorado, y antes de calzarse el buzo por primera vez, pregonaba que su objetivo era pelear títulos. La Libertadores es una feliz consecuencia y es obvio que una vez en ella se intente llegar a lo máximo. En todo caso, ir regulando también es una apuesta y hacerlo de entrada, en un partido que en la jerga futbolera siempre puede estar dentro de los “perdibles”, tiene su lógica. El grupo empezó con tres empates y nadie tampoco parece en condiciones de mostrar los dientes.

Pasar la frontera, hacer migraciones, emprender vuelos (que ni el de ayer ni los a Uruguay que vendrán parecen traer costos adicionales desde lo físico) y jugar en estadios donde se siente bien visitante, hasta en otro idioma, hace crecer. Todo Central está en esa etapa. Y ayer esta urbe gigantesca, en la que no para de llover, que lo recibió con hospitalidad es un eslabón más de esa cadena que lo sigue llevando a mejores estándares y a seguir extendiendo sus fronteras.

Arribo calmo y con buen humor

“Quedé todo arrugado”, le dijo al periodista. “Pará, me estás sacando hasta los granos”, le dijo al fotógrafo. Eduardo Coudet fue el último en bajar del micro que trajo al plantel canalla desde el aeropuerto de Garulhos hasta el hotel Pullman y lo hizo como siempre, con una sonrisa ancha, desdramatizando todo y viviendo, claro que sí, este paso enorme de Central en la Copa con alegría. Y todo en un arribo extrañísimo, con toda la delegación, incluidos dirigentes, encargados de prensa y hasta los utileros (Sergio Villarreal, Bezombe, impecable), vestidos con un ambo moderno azul, para la ocasión de un viaje distinto, internacional.

Eran las 23.15 cuando el micro dio la vuelta al ingreso principal y estacionó en la parte trasera del hotel, mientras algunos hinchas, como ese grupo de jovencitos que viajaron especialmente en auto desde Buzios, se afanaban por conseguir una selfie o un autógrafo. Y pese a la hora y al cansancio de un viaje que empezó después del almuerzo, todo el mundo estuvo bien predispuesto, en especial el Chacho, que ahí mismo confirmó el equipo.

La primera línea dirigencial, con el presidente Raúl Broglia y los vice Luciano Cefaratti y Ricardo Carloni a la cabeza, llegó en una combi y después de dejar los bolsos en las habitaciones, la delegación entera cenó en el salón San Pablo del hotel. Lugar perfecto y arribo acorde para esperar el partido con la máxima tranquilidad.

Mismo plan para otro escollo

La primera fecha de la Copa Libertadores dejó todo como era entonces. Coudet puso un mix ante Nacional y Central salvó la derrota sobre la hora, pero el empate en Uruguay entre River y Palmeiras revalorizó el punto y dejó todo igual. Hoy, tras el empate en cero de anoche entre los equipos orientales, el que gane quedará puntero. En ese contexto se inscribe el partido de esta noche en el Allianz Parque (21.45, Fox Sports), donde Central enfrentará un clima hostil, como cada vez que se enfrentan brasileños y argentinos, pero que puede aprovechar a su favor si la torcida local les mete más presión a los suyos que a los ajenos.

Y es que este nuevo mix auriazul (ver página 4) enfrentará a un rival más copero como dijo el Chacho, pero que no arrancó para nada bien la temporada, al punto que no ganó en casa ninguno de los cuatro partidos que disputó, además con una derrota reciente ante el modesto Ferroviaria. Si esa presión de los torcedores paulistas se vuelca más hacia sus jugadores que a los canallas, Central puede hacer un buen negocio y jugar el partido como realmente lo planea.

Claro que, como se dijo luego del estreno, a la Copa Libertadores hay que agregarle aditivos si se pretenden sortear ciertos escollos. Las mañas en esta competencia están a la orden del día, como lo demostró el equipo bolso en el Gigante de Arroyito y, si se enreda con ellas o se pierde la paciencia, puede traer malas consecuencias. Central juega al fútbol, pregona eso con intensidad, hace lo que mejor sabe, pero no deberá descuidar esos detalles de picardía. Sobre todo si, como hasta ahora, pone en cancha un equipo no aceitado como el habitual titular y con chicos que hacen sus primeras armas en estas lides. Si Nacional lo hizo jugando de visitante, el cuadro puede empeorarse ante un rival en su localía, y no hay que caer en la trampa.

Por lo demás, será una prueba más para Coudet de lograr amalgamar una alternativa que, al menos, no diste mucho de la ideal con el equipo completo. Quizás cuando juegan todos los titulares se alejen tanto en rendimiento de cualquier opción que sea imposible equipararlo. Pero acercarse es el desafío para que, al fin y al cabo, reditúe de igual modo.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario