Ovación

Central estuvo a la altura, le faltó estatura

Hizo el partido que el Kily había imaginado, controló durante gran parte a River pero como ante Godoy Cruz volvió a equivocarse y lo pagó con una derrota

Lunes 09 de Noviembre de 2020

El conformismo del Kily tras el partido ante River fue evidente, tan evidente como la bronca que se fue masticando desde el Libertadores de América tras la derrota. Y está bien que se haya mostrado de esa forma porque la respuesta del equipo estuvo a la altura de las circunstancias. En líneas generales fue bueno el partido que hizo Central, de eso no debe quedar duda alguna. Pero es cierto, es imposible hablar de “alegría” después de una derrota y nadie mejor que el Kily para vivirlo y sentirlo de esa manera, lo que le abre la puerta al intervencionismo impiadoso del resultado. Porque Central tuvo un rendimiento más sólido frente a River que ante Godoy Cruz, pero claramente las sensaciones se ubicaron en las antípodas. “Mi Central estuvo a la altura”, reflexionó el técnico antes de dejar el estadio de Avellaneda y la mirada parece correcta. Que le faltó cierta estatura futbolística, también. Y por estatura futbolística se entiende la concentración plena, el no cometer errores que cuesten caro, incluso el salto de calidad necesario cuando se dispone de una situación para convertir.

   Más allá del resultado, fue un gran indicio que el Kily, ya en el segundo partido y después de una victoria, se haya animado a tocar el equipo, a cambiar algún nombre, a reordenarlo tácticamente y obligarlo a que utilice una estrategia distinta. Nadie pensó que todas esas decisiones que tomó en la previa eran alocadas porque el rival de turno invitaba a pensar algo distinto, pero igual había que tomarlas. Y que el equipo haya actuado en concordancia con ese libreto es un paso superador. Después, suele ser el resultado el que determina qué grado de efectividad tuvo el plan, sin que ello implique la imposibilidad de encontrar datos positivos en medio de una derrota.

   Ahí es donde entran a tallar finamente los errores que ya no dependen del entrenador, que son de carácter individual y que le dan vida justamente a ese riesgo de “jugar con fuego”, como del que se suele hablar. ¿Son parte del fútbol mismo? Sin dudas, pero cuanto menor sea el margen de error, menor será la exposición a esos riesgos. Dejar que las cosas dejen de depender de uno mismo no es lo ideal ni aconsejable. Es la distancia entre estar a la altura y carecer de estatura futbolística.

   Si eso sucede, algo indefectiblemente quedará reducido al grado de efectividad que tenga el rival. Y no es antojadizo plantear las cosas en estos términos, con apenas dos partidos disputados, porque fue lo que realmente sucedió. Central cometió los mismos errores (o quizá más) contra Godoy Cruz que frente a River. Sólo que el Tomba no supo usufructuarlos.

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Gamba remata de zurda, una chance clara para Central.

Gamba remata de zurda, una chance clara para Central.

   A ver, es imposible colocar la vara tan alta, en un lugar que ni siquiera los equipos más consolidados del fútbol argentino pueden hacerlo. Y en este Central en formación hay muchas cosas que se irán resolviendo o acomodando sobre la marcha, entre aciertos y errores.

   En eso sí ya hay a esta altura una cuenta pendiente de parte del Kily. Es que fue él mismo quien antes del choque ante el millonario habló de que los equipos “se arman de atrás hacia adelante” y que “a partir de la solidez defensiva” irán encontrando el mejor funcionamiento. Bueno, hasta aquí eso no sólo no sucedió, sino que los problemas se potenciaron. Contra River había cinco defensores, con menos espacios por cubrir por parte de cada uno de ellos y sin embargo De La Cruz entró mano a mano (jugada típica de River en la ofensiva) en el primer tiempo y en el segundo, Montiel hacía lo mismo (después de eso, la expulsión de Laso rompió por completo el partido). Fueron, a la postre, las dos fallas más importantes en medio de un rendimiento que hasta la derrota por la mínima estaba dando sus réditos.

   No es saña cuando se insiste sobre los errores defensivos, especialmente lo que se dan en la parte central de la zaga. Es simplemente mencionar y repasar dónde parecen anidar los verdaderos problemas del equipo, que es lo que hace que en algunas ocasiones (no pocas) todo quede reducido a la buena puntería del rival.

   La diferencia entre un delantero que la tira afuera y un defensor cuyo yerro termina en un gol en contra es abismal, por el impacto que genera. Central tuvo de todo un poco en la noche del sábado en Avellaneda, aunque claramente más de lo segundo y eso es lo que le impidió gozar de la estatura futbolística necesaria, pese a haber estado a la altura.

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