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Central es protagonista e invicto en el torneo, pero aún muestra falencias

Eduardo Coudet es consciente de que no cuenta hoy con un volante que reúna la capacidad de resolución a través de un remate de tiro libre. Tampoco para hacer una pausa.

Domingo 29 de Marzo de 2015

Central es protagonista y exime de cualquier deficiencia. Impone respeto desde los números. Ahí no se lo discute. No obstante, tras un detallado test surgen las falencias que aún muestra. Que disimula porque está invicto y es uno los mejores del torneo. Las posiciones lo indican. Pero del análisis aparece un dato que puede graficar algunos de los desperfectos que debe solucionar. Central sigue fallando a la hora de encarar la pelota parada por dos motivos. Uno es que no tiene un lanzador definido y natural que sea capaz de romper con las estructuras. Y el otro es que de los últimos 101 partidos apenas anotó un sólo gol de tiro libre. Las pruebas están a la vista. Porque de los 10 tantos a favor que lleva acumulado en lo que va del torneo ninguno llegó de las jugadas de laboratorio.

   El empate ante Colón desnudó un poco más a Central en materia táctica. Eduardo Coudet es consciente de que no cuenta hoy con un volante que reúna la capacidad de resolución a través de un remate de tiro libre. Tampoco para frenar la pelota y hacer una debida pausa. El entrenador venía disimulando este último déficit cuando le daba rienda a Gustavo Colman. Pero el mediocampista se desgarró cuando todo indicaba que ya estaba para ser titular. Y le generó un problema extra al Chacho.

   Porque Franco Cervi es picante, atrevido y asiste, pero no tiene chapa ni es conductor. Tampoco como ejecutante. Ni hablar de Damián Musto o Nery Domínguez, quienes están para recuperar y sumarse a la línea defensiva cuando el equipo retrocede por mérito del rival. En tanto, José Luis Fernández aún no tiene un puesto fijo. Hasta cuesta definirlo. Porque jugó de lateral izquierdo, volante por afuera y anteanoche ofició como mixto. Y en los tres casos tuvo más dudas que certezas. Llegó como una de las grandes incorporaciones, pero es claro que le cuesta amoldarse.

   Mientras que si uno mira el resto de los nombres que hay en el plantel, no encontrará ese mediocampista que tenga el don de colocar la pelota en un ángulo desde pelota parada o pensar cuando todos están acelerados. No hay. Quizá el Chacho le erró en no sumar un jugador con estas características, que es verdad no abundan, pero que su estilo de juego requiere porque se basa en la intensidad. Tal vez espera más de Barrientos, quien viene demostrando ser el único lanzador posible. Al menos en su nombre recae la responsabilidad cuando hay que ejecutar un tiro libre.

   Y si se habla de jugada de pelota parada surge un dato que refleja lo mal que está Central en ese sentido. Desde que agarró Coudet, el equipo no hizo un gol de laboratorio. ¿Si lo trabaja en la semana? Al haber una o dos prácticas abiertas es imposible afirmarlo, más allá de que días atrás el Flaco Donatti argumentó que hacían hincapié en ese aspecto. Pero en la cancha aún no lograron plasmarlo.

   Hay remitirse al 4 de septiembre del año pasado para certificar que Central marcó de tiro libre. En aquella ocasión Pablo Becker facturó con un impecable tiro ante Boca, en el partido de ida de la Copa Sudamericana, lo que representa hasta la actualidad que de las últimas 101 presentaciones ese haya sido el único festejo por esa vía. Está claro que la postal es color sepia en tiempos donde reinan los colores y marcan la diferencia los que sacan provecho de los tiros libres o córners. Sin dudas, el DT tiene mucho por mejorar todavía, más allá de su estupendo arranque.

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