Moreno y Fabianesi

"Central es mi origen y Colón mi club en el mundo"

Iván Moreno y Fabianesi recordó que tuvo un gran inicio como jugador canalla y contó que en la entidad sabalera maduró como futbolista hasta convertirse en referente. "Nunca me traicioné, por eso nunca me importó lo que dijeran de mí", sentenció el Gallego.

Martes 21 de Noviembre de 2017

Iván Moreno y Fabianesi recordó que tuvo un gran inicio como jugador canalla y contó que en la entidad sabalera maduró como futbolista hasta convertirse en referente. "Nunca me traicioné, por eso nunca me importó lo que dijeran de mí", sentenció el Gallego

Si tuvieras que empezar hoy tu carrera como futbolista, ¿qué cosas no harías?

Esa es una pregunta que muchas veces me hice. Y tengo la suerte de no reprocharme nada. Volvería a hacer todo de la misma forma. Es que mantuve una línea de comportamiento muy consecuente, porque hacía lo que pensaba y sentía.

¿Se puede decir que jugaste como viviste?

Tal cual. En cada club que estuve tomé las decisiones en las que creí y la verdad es que nunca me reproché nada porque hice lo que quise, lo que sentía. Después no me cuestionaba si había salido bien o mal, porque todo lo que hice fue sentido. Entonces, como tomé las determinaciones desde ese lugar, hoy no me cuestiono nada. No me arrepiento de nada. Es probable que de no haber decidido de alguna forma mi carrera por ahí pudo haber sido otra, pero no estaría con la tranquilidad que tengo hoy.

En inferiores jugabas como volante central, pero en primera te fuiste convirtiendo en un volante versátil y con muchos goles, alrededor de 80. ¿Esto fue buscado o se dio de manera espontánea?

Es cierto. Con respecto a las inferiores fui el clásico volante central más retrasado y no tengo recuerdos de haber hecho más de cuatro o cinco goles en todas mis inferiores. Es decir que llegar al gol no fue una característica que yo potencié de chico. En primera el Patón Bauza me puso como volante por derecha y en el segundo o tercer partido hice un gol, y enseguida otro y ya me gustó. El Patón fue quien potenció esa manera de jugar y esa accesibilidad al área rival que tácticamente fui adquiriendo. A raíz de eso construí una carrera como volante de marca, pero con llegada al gol. Y así fui aprendiendo los tiempos precisos para llegar a lugares inesperados y convertir. Lo potencié y la verdad es que el Patón ayudó mucho porque creo que fue uno de los pioneros en jugar con doble cinco, con uno más adelantado. En ese equipo nosotros jugábamos con un volante mixto y Ezequiel González adelante de enganche, entonces él se llevaba la marca del cinco rival y yo quedaba con espacio para atacar. De ahí en más entendí que era algo que podía hacer naturalmente.

¿Cuál fue tu mayor frustración como jugador?

La más grande fue cuando desde Estudiantes me negaron el pase a Boca. Yo estaba muy ilusionado, la oferta era muy firme, superadora, pero tomaron la decisión política de rechazarla porque yo tenía un buen presente en La Plata y lo adoptaron para beneficio deportivo del club. En cuanto a lo personal estaba en un gran momento y desde lo profesional me hubiera marcado ir a Boca, porque tenía 30 años y significaba un salto cualitativo. Ese fue un punto de inflexión porque pienso que ese hecho me habría marcado profesionalmente. Más porque yo ya había pasado por Europa y esa no era una materia pendiente.

Fuiste un nómade como jugador, anduviste por muchos lugares. ¿Cuál es tu club en el mundo?

Colón. Yo en ese club encontré mi espacio, porque dejé de ser un chico para comenzar a ser un hombre y dejé de ser uno más del plantel para ser un referente, después de referente entré en la historia del club y así me lo hicieron sentir. Y los mejores y peores momentos de mi carrera pasaron en la ciudad de Santa Fe. Transité momentos muy conflictivos, la primera vez por el comportamiento de los dirigentes. Después volví, me terminé yendo con el proceso de Lerche tras el escándalo de aquel partido con Rafaela y yo por ser el referente de ese plantel tuve que dar un paso al costado, porque sectores violentos ya se habían metido con la tranquilidad de mi familia. Y ahí sentí que el contexto había superado lo que yo estaba dispuesto a soportar.

¿Y los mejores momentos en Colón cuáles fueron?

Muchos, por ejemplo mi participación en los clásicos haciendo goles, como también lograr buenos rendimientos en partidos trascendentes ante rivales de jerarquía. Y eso fue lo que prevaleció, como el tiempo que estuve, porque entre las dos etapas fueron cerca de ocho años. Por eso hoy siento ese lazo permanente con Colón.

¿Y Central qué representa en tu vida?

Fue mi origen, fue mi primer paso, fue un gran inicio, porque tuve un gran ciclo con aquel grupo que comandó Bauza, a quien creo que aún le falta el reconocimiento. Porque se peleó una Copa Libertadores y se disputó un campeonato hasta el final contra un River implacable, quedamos a sólo un punto del título. Fueron tres años de gran protagonismo, con muchos jugadores del club, y se conformó un grupo excelente. Deportivamente Central fue muy importante para mí en esa etapa. Después decidí volver en 2009 en un momento muy bueno de mi carrera, una decisión que tomé con el corazón porque yo estaba jugando con Estudiantes la Copa Libertadores. Pero tomé la decisión de volver para ayudar a salir de una situación delicada, que logramos resolver en la promoción que jugamos con Belgrano. Es más, en el torneo fui el goleador del equipo con cinco tantos. Pero después resolvieron desmantelar ese plantel que dejó en primera al equipo y no tuve la suerte de seguir. Luego pasó lo que era previsible por esa determinación. Y pese a eso siento que no tuve el reconocimiento en ninguna de mis dos etapas en cuanto al rendimiento, porque jugué más de cien partidos y convertí alrededor de 20 goles. Pero ojo que no reclamo nada porque volví a Central a dar una mano en un momento difícil porque lo sentí sinceramente así.

¿Nunca te importó lo que opinaran de vos?

No. Para nada. No forcé ninguna situación ni imposté una actitud para obtener el afecto o el reconocimiento de alguien. Nunca me traicioné. Incluso considero que mi carrera estuvo por encima de mis propias expectativas, por ende no necesito el reconocimiento de la prensa ni de la gente para evaluar mi carrera. Por eso me retiré sin ningún show mediático, lo hice en silencio, y lo hice a mi manera pese a que futbolísticamente podía haber seguido ya que estaba bien y tenía 36 años, pero sentí que era el momento.

Muchos jugadores padecen el retiro. ¿Cómo fue tu caso?

En absoluto, no tuve ningún problema. Me retiré en Huracán en diciembre de 2015 y en febrero de 2016 mis representantes (Schlieper y Balbis) me invitaron a trabajar en la actividad. Me había recibido de entrenador, pero en mi última etapa de jugador me había desencantado de la profesión de DT y de ese estilo de vida. Y ahora estoy estudiando coaching ontológico para aplicarlo a mi nueva actividad.

¿Qué es el coaching ontológico?

Una disciplina que aporta una manera diferente de interpretar a los seres humanos, su modo de relacionarse, de actuar y de alcanzar los objetivos que se proponen para sí mismos, para sus empresas y para la sociedad. Uno de los postulados que lo caracterizan es que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que por medio de él se genera la realidad. El coaching ontológico es una dinámica de transformación mediante la cual las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de estar siendo en el mundo. Tiene herramientas que te ayudan individual y colectivamente. Y la quiero aplicar como un servicio más porque es algo nuevo que se está necesitando. Porque en esta actividad también se produjeron transformaciones, ya que hay muchos empresarios que incursionaron en el fútbol sin ser del ámbito. Por ende hay que ser más competitivos en función de que las generaciones de los futbolistas han cambiado, ya que hoy los chicos necesitan otro tipo de apoyatura y de orientación.

Hay un cambio cultural que modificó las generaciones de los futbolistas. Ustedes miraban fútbol y eran un grupo, hoy el jugador no se interioriza tanto de la actividad y se mueve de manera más individual.

Sí, por eso esta nueva disciplina que estudio se mete de lleno en eso. Antes los lazos grupales en el fútbol se daban naturalmente. Las concentraciones unían a través del mate, de los juegos de naipes, teníamos a lo mejor un televisor para diez y mirábamos un partido juntos y por ende los lazos afectivos del grupo se daban lógicamente. Hoy esos lazos naturalmente no están, por eso hay que promoverlos, proponerlos, fomentarlos a través de otras técnicas, ya que hoy predomina el individualismo, no sólo en el fútbol. El ser humano está cada vez más aislado, en su casa, en su celular, en su tablet, porque las redes sociales no te unen. En una mesa de bar o restaurante muchos en vez de hablar están mirando cada uno su teléfono, interactuando en función de lo que leen y no de lo propio. Lo que vos decís de mirar fútbol es una pena, porque hoy se disponen de más herramientas para analizar a los jugadores del equipo rival. De quién patea los córners, los tiros libres, los penales, de cómo se mueven tácticamente. Cosas que nosotros antes no teníamos.

Dijiste que te desencantó el rol de entrenador. ¿Por qué?

Porque no sé cuánto incide el rol del entrenador en el rendimiento de un grupo, ya que pienso que a la hora de jugar es el plantel el que gravita. Entonces eso me lleva a poner en duda esa importancia que le dan en el medio al técnico. Creo que esa función pasa más por ser un conductor que un entrenador o instructor táctico. Pero esta mirada la tengo porque siempre fui un rebelde táctico. No me gustó nunca la rigidez posicional, que no quiere decir que esté en contra de un orden. Pero es probable que me equivoque.

Cuando muchos argentinos se fueron a vivir a España, vos que sos español te quedaste acá. ¿De renegado nomás?

Nooo, ya sería un renegado de verdad. Y eso que mis padres y mis hermanos viven en Madrid, por lo que tendría motivos para radicarme allá, pero no, porque siento que Argentina es mi lugar, me trajeron cuando tenía dos años y si bien voy a España y me gusta, no lo siento como un país para vivir ni para que vivan mis hijos. Estoy muy bien acá y siento que soy de acá.

¿Cómo lo ves al país?

Mejor. Creo que en el último año y medio hay una idea de mayor organización y crecimiento, con otras formas, con menos confrontación.

¿Qué evaluación hacés de la selección?

Los chicos traían una carga muy grande, una mochila pesada tras haber perdido tres finales, porque eso lo sienten hasta los mejores jugadores del mundo. Eso afecta hasta en lo psicológico. Y si hacemos una revisión, las finales se perdieron por detalles. Y es injusto que les pese también, porque dos la perdieron por penales y una en tiempo suplementario tras haber errado tres mano a mano. Y esa experiencia mina cualquier confianza, a tal punto que clasifica penando. Pero haber clasificado los ayudará.

¿Pensás que la AFA alguna vez se va a organizar?

Hay que ser romántico para pensar que sí. No obstante ya dieron algún paso, hoy se sabe cuándo se juegan los partidos de las próximas fechas. Es una señal. Ahora ojalá apliquen el fair play financiero, para sancionar a aquellos que no se ordenen.

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