Ovación

Central empató ante Belgrano y mostró juego

Pablo Sánchez le sacó la mejor foto a la actuación de Central en el empate 1 a 1 de ayer ante Belgrano. Vitamina leyó como nadie el amistoso. Eso sí, lo hizo con los anteojos de los preconceptos porque se trató de un partido de pretemporada. El técnico dijo que su equipo se tentó demasiado con la presencia de Ezequiel González...

Miércoles 30 de Julio de 2008

Pablo Sánchez le sacó la mejor foto a la actuación de Central en el empate 1 a 1 de ayer ante Belgrano. Vitamina leyó como nadie el amistoso. Eso sí, lo hizo con los anteojos de los preconceptos porque se trató de un partido de pretemporada. El técnico dijo que su equipo se tentó demasiado con la presencia de Ezequiel González y que por momentos cayó en la Equidependencia. Todo eso metido en una coctelera, invita a la conclusión de decir que Central no tuvo sorpresa para abrirle grietas a un rival holgadamente inferior en jerarquía, aunque eso no haya quedado plasmado en la hora de fútbol que se jugó.

  Central cometió errores propios en esta etapa de laboratorio. El equipo mostró cierto orden colectivo, pero el único desacople defensivo grave lo pagó con el gol de Cuevas, quien anticipó a Broun. La jugada retrató la sana intención que tiene este equipo y condenó la falta de sincronización en las coberturas. Es que Central se estiró colectivamente en ataque, con las subidas de Rivero, Gervasio, Jorge Núñez y Ezequiel, pero quedó enclenque cuando perdió la pelota. Por ahí se filtró el contraataque de Belgrano y desnudó una grosera equivocación táctica, que Vitamina la puntualizó en la conferencia posterior al partido.

  La sensación inicial fue que Central le había agarrado el gustito a progresar masivamente en el campo de Belgrano. Porque a los 8 minutos Zelaya aprovechó un rebote y puso al equipo en ventaja. Pero duró poco el impulso, porque enseguida vino esa desarticulación defensiva y con la igualdad a cuestas el equipo tuvo que remarla con otro ropaje.

  Entonces se inauguró un tiempo en el que Ezequiel fue el imán de cada jugada. Para bien o para mal, todo pasaba por el volante. La tendencia era recostarse cerca de Borzani. Justo lo que el DT no quiere proyectando el partido debut ante Estudiantes. Es que ahí se topará con Braña y Verón, una sociedad que no es la que más le conviene a Ezequiel para dar ese pase quirúrgico o meter su estiletazo. Ayer entregó su repertorio de a ratos. Cuando entendió la proyección de Danelón para abrir a una dupla tosca como la que conformaron Turus y Novaretti. También fue eje en la búsqueda de los espacios de Gervasio Núñez. La pata chueca de esto fue la mala terminación de las maniobras.

Así Central quedó con un sabor a poco por el resultado. Hasta Vitamina entendió el 1 a 1 como una enseñanza para el futuro inmediato. Es que el equipo debe comprender que Ezequiel o el propio Kily, que ayer no jugó, son sólo eslabones de la cadena de ataque. Pero no los únicos. El enorme talento de los dos debe ser la punta de lanza a la que se enganche el resto del equipo. l

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