Con el 1-1 ante Riestra, jugando mucho con uno más, le puso punto final a una aciaga Copa de la Liga. No pudo ganar en la previa de Caracas.
Miércoles 17 de Abril de 2024
Por la Copa de la Liga, Central se despidió acorde al torneo que hizo. Por la Copa Libertadores el equipo se llevó unos cuantos deberes para hacer de cara al choque del martes en Venezuela. Es que el 1-1 final fue prácticamente un paso en falso teniendo en cuenta que el canalla jugó casi todo el partido (desde el minuto 8) con un hombre más. Le queda el consuelo de que lo iba perdiendo y lo empató, pero es poquito para lo que debió haber demostrado y no pudo. De hecho, la sentencia del hincha en el final fue de indiferencia, a la que le colaron unos pocos silbidos. Un empate y una despedida del torneo en muy baja resolución.
Todo lo que Russo diagramó en la previa se trastocó rápidamente, pero para bien del canalla. Es que la plancha a la rodilla de Céliz sobre Coronel desembocó en la intervención del VAR y la roja para el capitán de Riestra. En apenas 8’ Central comenzaba a jugar con uno más. Todo un trámite para aprovechar, en el que había que cuidarse de alguna contra o alguna pelota parada. ¿Qué paso? Al toque llegó un tiro libre al área canalla y Barrionuevo entró pidiendo permiso. Gol y estupor en el Gigante.
De ahí en más, Central hizo todo. Manejaba el balón a su antojo, pero sin profundidad. Algunas corridas de Coronel y Giaccone por derecha, pero escasa claridad de Jonatan Gómez por el centro ni de Campaz por izquierda. Era ir e ir con muchas ganas, pero con muy pocas luces, por eso las llegadas fueron apenas aproximaciones. Un cabezazo alto de Giaccone.
Y en medio de la confusión, Mallo pasó a ser una especie de armador, en zona de tres cuartos. Una postal de la dificultad de Central para hallar los caminos. El uruguayo hasta perdió una y generó una contra. Ese no era el camino.
Pero aun sin tanto fútbol algunas chances claras aparecieron, como ese remate de Giaccone que lamió el palo derecho tras el milimétrico pase de Mauricio Martínez, y ese toque de Dupuy (lo atoró bien el arquero) después de un buen pase en cortada de Giaccone. Ahí la cosa empezaba a tener otro color, pero siempre bajo un contexto de cierta confusión. Tanta que Ibarra metió una mala salida y Herrera, luego de dejar a dos en el camino, terminó perdiendo en el mano a mano con Broun. Pero por lo hecho, Central merecía algo más y lo encontró en el primer minuto de adición. Pase cruzado de Coronel, aparición en soledad del colombiano y definición con furia.
Qué decir del complemento. Russo sacó los laterales y mandó a Coyote Rodríguez (como extremo) y a O’Connor como falso 4. La apuesta no salió, porque el equipo jamás pudo apartarse de esa confusión generalizada que hizo que nadie pudiera destacarse. Por afuera lo intentos eran en vano, por el centro caía en el embudo y todo fue un círculo vicioso al que el canalla nunca pudo abofetear.
Un cabezazo débil de Quintana y un remate de afuera de Campaz. No más que eso. Poquito. Casi nada. Cómo habrá sido la baja performance que la más clara del segundo tiempo fue el córner olímpico de Goya que Broun desactivó justo, a favor de un Riestra que se cansó de hacer tiempo, pero que propuso un partido de ese estilo y lo logró. Y Central fue un montón de nada, yendo por obligación, pero sin la convicción de un equipo que se debía el triunfo y que se despidió sin poder despegar ni tomar envión.