Central: el grito de Ávila que valía oro ante la sequía goleadora de los centrodelanteros

Esta vez fue el Gato quien se calzó el traje de goleador en un equipo en el que los 9 del Canalla no pueden sacar lo pies del plato de la sequía

19:27 hs - Domingo 06 de Septiembre de 2026

Esos goles que son la fuente de todo y la base de las grandes campañas siempre tienen que estar. Central cumplió con lo mínimo indispensable en un clásico, que es convertir al menos uno, pero quedó claro que no le alcanzó. Esta vez quien iba camino a llevar los laureles era Gastón Ávila. Valía igual. Y de haber sido triunfo absolutamente nadie se hubiera acordado de la falta de gol de los centrodelanteros que arrastra el equipo.

Después de ese muy buen primer tiempo que hizo Central, en el que prepoteó a Newell's desde lo futbolístico y también desde el ímpetu, el gol del Gato Ávila pareció el camino seguro hacia una victoria que no tenía ningún atisbo de sufrir algún magullón.

Ávila ya venía demostrando que entendía la forma en la que se debía jugar un partido de estas características. Tuvo una pelea titánica con Cóccaro, a quien además de su oficio le tiró encima el rigor físico.

El gol del Gato Ávila

Córner en el final del primer tiempo. Campaz lanzó, Ovando la peinó, a Enzo Copetti le dio en el muslo y Ávila resolvió de la mejor manera que podía hacerlo. Nunca lo dudó. Metió un zurdazo alto que se metió en el ángulo superior derecho de Reinatti.

Un golazo festejado a rabiar por un Gigante de Arroyito abarrotado que en medio de ese fervor hizo pasar inadvertido por qué un equipo que tuvo tanto la pelota y fue siempre para adelante no pudo llegar al gol por alguno de sus delanteros, sobre todo de los que actúan como referencia de área, en este caso Copetti.

Hay que decirlo, el equipo no jugó para Copetti porque nunca lo puso en situación propicia para la definición. Tampoco el chaqueño se las ingenió para generarse algo por sí mismo.

Chance para dos 9

Una vez más Central tuvo dos centrodelanteros en cancha, aunque no en simultáneo. Primero fue Copetti y después Marco Ruben. Al goleador histórico canalla sí le pusieron un par de pelotas filtradas en la que al menos exigió al esfuerzo extremo de los defensores y el arquero rival.

En ambas ocasiones, Marco buscó el vacío, apuntó dónde quería la pelota y fue en busca de ella. Una vez más, como frente a Gimnasia, dejo en claro que hay mañas que no pierde.

Pero más allá de eso, los partidos pasan y los 9 de Central continúan con su sequía goleadora. Casi siempre es Copetti de entrada. Una sola vez tuvo la chance Ruben y algunas otras pocas veces Tomás Badaloni, el refuerzo que llegó para tapar el vacío que generó la partida de Alejo Veliz a Brasil.

La sequía del semestre

Lo cierto es que van diez partidos (ocho por le torneo Clausura y dos por la Copa Libertadores) en el semestre y los 9 de Central no pueden ponerle punto final a esa racha que a esta altura tortura en Arroyito.

En esta ocasión fue Ávila se calzó el traje de goleador para convertir un verdadero golazo, pero al Canalla le resultó insuficiente, pese a los merecimientos que había hecho para que ese grito del Gato valiera lo debió valer: los tres puntos.