Domingo 29 de Octubre de 2023
Un equipo práctico, eficaz y contundente. Eso fue Central en la victoria por 3 a 1 sobre Argentinos Juniors, sin desesperarse en el momento más desconcertante del encuentro, cuando le achicaron la diferencia. Pero más allá de cuestiones futbolísticas, lo que hizo este equipo de Miguel Ángel Russo fue acercarse a los cuatro primeros de la zona y, esencialmente, meterse en lugares de Copa Libertadores, al menos hasta que jueguen el resto de los equipos que luchan por lo mismo. Una actuación con más certezas que dudas para abrazarse a tres puntos clave, de cara a la recta final de la Copa de la Liga.
No fue tanta la presión y la asfixia que demostró Central en comparación con la tremenda practicidad que volcó para empezar a encaminar la tarde desde muy temprano. Es que cuando todavía se empezaba a acomodar al partido Campaz dejó a Malcorra pelota al pie dentro del área, para que el 10 definiera, pero el remate rozó en un defensor y se fue al córner. Poquitos segundos después llegó ese desborde de O’Connor por derecha, el centro al primer palo y la aparición letal de Komar, para poner el parietal izquierdo y hacer que la pelota viajara directamente al segundo palo.
¿Qué fue lo mejor que hizo Central de ahí en más? No darle tiempo a Argentinos ni siquiera para que piense, porque tres minutos después Campaz recibió largo de Malcorra, se sacó de encima como una mosca a Moyano y la puso en cortada, para que Cervera, que entraba a la carrera, sólo tuviera que empujarla. Dos estocadas, VAR mediante, que pusieron el partido en un cauce, en cierta forma, inesperado.
Igual, fue el momento en el que Argentinos creció, manejó mejor la pelota y creó un par de situaciones muy claras, como ese remate de González Metilli que Broun contuvo a medias y Coyote salvó desde el piso; o el córner que (por un rebote) dio en el palo; o ese cabezazo defectuoso de Villalba, entrando con una soledad asombrosa tras un tiro libre.
Claro, Central jugaba al ritmo de la ventaja y, sobre todo, al ritmo de un Campaz que cada vez que encaraba por izquierda algo generaba. En una se sacó a tres de encima pero falló en el centro atrás. Y además, Martín Arias le sacó contra el palo derecho un tiro libre a Lovera. Así se fue un primer tiempo con un Argentinos más prolijo pelota al pie, pero con un Central directo, punzante y efectivo.
De manera sorpresiva aparecieron tres cambios en el reinicio, pero el mayor problema al que se enfrentó el canalla fue ese penal que Komar le cometió a Avalos, que fue quien lo cambió por gol. Guede del otro lado hizo lo mismo, con tres variantes, con un Gondou que empezó a complicar jugando lejos del área. Lo corrigió Russo cuando le pidió a Agüero que se adelante para tomarlo. Y Central entró tras el descuento del bicho en un cono de sombra, sin poder complicar. Hasta que la cosa se emparejó un poco.
Y fue allí cuando el canalla volvió a hacer gala de su eficacia. Porque en una de las poquitas que tuvo en el complemento, facturó. Ortiz se anticipó y ganó, Oviedo la jugó para Malcorra y el 10, tras un rebote en Villalba, entró de frente al arco para someter a Martín Arias. Gol, delirio y esa tranquilidad que volvía a decir presente en el Gigante.
A partir de ahí todo fue apuesta a que Campaz hiciera algo distinto por izquierda, pero con un equipo por detrás comprometido, con Oviedo sacrificándose desde lo táctico, con Dupuy peleándolas todas y con una defensa intentando resolver los ataques del bicho como podía. González Metilli asustó con un zurdazo y en el final Gondou de cabeza, pero a esa altura Central ya jugaba el partido de otra manera, mirando de reojo el reloj, no regalando nada.
El gol, anulado por off side, de Dupuy tras centro de Campaz pudo haber sido la frutilla del postre, pero a esa altura el negocio ya estaba hecho. Porque Central se sentó a la mesa sabiendo de las necesidades que cargaba sobre sus hombros y actuó en consecuencia. Se acercó a los cuatro de arriba y metió un pie, al menos por ahora, en Libertadores. Un triunfazo.