ovación

Central despertó tarde ante Racing, pero nunca se despabiló

Recién en el final el canalla mostró osadía como para imponer condiciones en un partido que ya perdía, pero esa necesidad lo hizo ir con ganas pero sin fútbol

Martes 09 de Marzo de 2021

Los quince minutos del final pueden tranquilamente servir como maquillaje de un rendimiento que, una vez más, contó con deficiencias. Porque ese Central de último tramo del partido tuvo poco y nada que ver con el de los primeros 75 minutos, en los que las ideas carecieron, algunos errores se repitieron, la impotencia volvió a hacerse carne en medio de un deambular cansino, donde la estructura original se vio rápidamente alterada. Sólo por esa imagen de los minutos finales es que alguien podría pensar en que hubo un merecimiento no correspondido, pero en el análisis global, el que corresponde, Central claramente se acordó tarde de jugar y por eso a este Racing cabizbajo de Pizzi le alcanzó con ese cabezazo de Copetti, a los 18’ del complemento. Otro flojo partido y nueva derrota.

Dicen que cuando arranca mal difícilmente tenga un buen final. A Central le pasó. Porque el libreto que expuso el canalla fue rápidamente leído e interpretado por Racing, que con las trepadas de Schelotto obligó al Kily a cambiar rápidamente: Gamba más arriba, Vecchio más suelto y Sangiovani a la izquierda, para colaborar con Blanco, que sufría el dos contra uno. Pero ni de una forma ni de otra Central pudo marcar presencia. Es cierto, la palidez de Racing hizo que el canalla se mantuviera en partido, pero era una postura demasiado conformista. Es más, Central tuvo la más clara del primer tiempo con un tiro libre de Vecchio que ni Laso ni Avila pudieron conectar en el segundo, pero fue lo único. Los remates de afuera y desviados de Vecchio y Sangiovani nunca alcanzaron el rótulo de situaciones. Hasta ahí lo bueno para Central era que Racing tampoco podía. Salvo un remate de Chancalay desviado (tras una mala salida de Broun) y un buen anticipo de Fatura sobre Copetti, la otra Academia también exponía sus miserias. Sólo Lovera intentó meter algún cambio de ritmo pero no más que eso.

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Central se defiende. Broun impidió el segundo de Racing.

Central se defiende. Broun impidió el segundo de Racing.

El problema de Central fue que esa apatía del primer tiempo en el segundo le fue insuficiente y Racing se la hizo pesar. Con Zabala y Gamba apagados, con Villagra perdido y el fondo apenas resistiendo, todo empezó a complicarse (ni hablar después de la salida de Avila, el más sólido de la última línea).

Y esas insinuaciones de Racing se tranformaron en castigo en ese córner de Lovera en el que Villagra perdió la marca de Copetti y el delantero definió de cabeza. Fue el golpe que necesitó Central para intentar reaccionar, aunque no fue inmediato. Es más, el equipo mostró más peligro cuando el Pelado Ferreyra se fue a jugar de 9, al lado de Ruben. Es cierto, el canalla tuvo un par de aproximaciones que fueron mal resueltas (ambas en los pies del Pupi Ferreyra): en una era remate al arco y eligió el centro a Marco y en la segunda era pase a la carrera para Ruben y optó por el centro atrás.

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Y lo dicho, la enjundia de Ferreyra fue el acto de mayor rebeldía de parte de Central. En la cabeza del ex Estudiantes de Río Cuarto (tras centro de Sangiovani) el canalla tuvo la igualdad. La imagen era del empate que parecía merecer, pero apelando a una imagen distorsionada de la realidad. Porque merecimientos al margen, lo que Central dejó en claro en Avellaneda es que hasta que no se encegueció por el empate la osadía por ir a buscarlo siempre fue menos que bulimia del juego.

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