Ovación

Central despejó las dudas con esa "linda mala costumbre de ganar" que propone Coudet

Sin varios de sus habituales titulares desde el arranque, el equipo canalla selló un claro triunfo en el Parque Central ante Nacional y se clasificó a octavos de la Libertadores.

Viernes 15 de Abril de 2016

No solamente hay que pregonar que se sale a ganar y a tratar de ser protagonista en el fútbol. También hay que llevarlo a la práctica. Y si bien más de uno dudó al principio de la era Coudet sobre qué podría aportarle el reconocido ídolo canalla desde su incipiente experiencia como entrenador, hoy se debe reconocer que su discurso no varió en absoluto en cuanto a ser protagonista en casa o en terreno ajeno.

Claro, hasta hace una fecha, el entrenador y el equipo empezaron a ser mirados de reojo porque no se ganaba, se cometían errores inconcebibles en un equipo que había puesto la vara muy alta y al que se lo reconocía sobre su excelente estado físico.

Y, como dice el Chacho, "estuvimos tres partidos sin conseguir la victoria y no estábamos acostumbrados a eso, eso porque generamos una linda mala costumbre que es ganar y la queremos mantener".

Y es así. Central pasó de ser un equipo al que había que tener en cuenta por su campaña del torneo anterior -donde le faltaron algunos condimentos para dar el cierre ideal al torneo- a ser protagonista indiscutido, y hasta elogiado por la mayoría de la prensa porteña, que generalmente mira para otro lado cuando algún equipo que no "venda" se mete en la conversación como interlocutor válido.

Ayer, Central volvió a ser el que gusta, el que es protagonista, el que va al frente en toda circunstancia y en cualquier y tuvo a su favor el hecho de que cuando intentó definir, estuvo preciso y afinado.


No hay que olvidar los errores cometidos ante Palmeiras -empate en tres en el Gigante- o la derrota ante Vélez, también en Arroyito. Y la merma física, lógica ante el trajín copero y del torneo local, en un equipo que hace gala de ese aspecto. Todos son parte de la realidad canalla y no se deben soslayar.

Pero sucede que este equipo acostumbró a la gente a una propuesta poco común en estos tiempos del ciclotímico fútbol argentino. Y anoche volvió a demostrar esa faceta. Sin Ruben, sin Larrondo y sin Lo Celso desde el vamos. Pero con Cervi en todo su esplendor, con Musto, con Jonás Aguirre jugando de lateral izquierdo y jugando un gran partido. Volvió a ser el Central que juega al fútbol y gana.

Y sí, el Chacho tiene razón: jugar buen fútbol y ganar como banderas. El Chacho volvió a estar al frente de esa consigna y sus jugadores ejecutaron la consigna de manera efectiva. Para que la ilusión del pueblo canalla no decaiga.

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