Ovación

Central derrotó con claridad a River y alcanzó la cima de la tabla

Central se recibió de equipo en serio. Es que ya tres triunfos en cadena no son cosas de chicos. Tienen el respaldo de un proyecto austero, pero muy rico en esmero. Si algo faltaba para certificar que el buen arranque no fue una casualidad era una victoria como la de anoche. Esta serie ganadora que depositó al equipo en la punta del campeonato no es una nube pasajera. Parece la lógica consecuencia de un ciclo que nació para huir del descenso...

Miércoles 09 de Septiembre de 2009

Central se recibió de equipo en serio. Es que ya tres triunfos en cadena no son cosas de chicos. Tienen el respaldo de un proyecto austero, pero muy rico en esmero. Si algo faltaba para certificar que el buen arranque no fue una casualidad era una victoria como la de anoche. Esta serie ganadora que depositó al equipo en la punta del campeonato no es una nube pasajera. Parece la lógica consecuencia de un ciclo que nació para huir del descenso y que hoy asoma como un trabajo serio para aspirar a objetivos más ambiciosos. Los tres puntos logrados frente a River invitan a soñar con esta realidad que hace menos de un mes se recortaba lejana.

  Central no necesitó ni de una actuación colectiva muy convincente para dejar en evidencia a River. Le bastó con el empeño de sus juveniles y la saludable intención de no dar nunca por perdida una pelota. También fue un acierto la compostura táctica y el orden que mostró el equipo, con Méndez y Burdisso como los peones más calificados. Con eso le alcanzó para empujar al aturdimiento a un rival que hace rato que extravió su identidad futbolística.

  Por supuesto que el cabezazo de Burdisso, tras un córner de Méndez, no sólo puso las cosas en su lugar sino que le hizo un tajo al trámite. Central ganó en tranquilidad porque ya no se estiró a la locura de regalar espacios por ir a la caza del primer gol. Fue un observador más pasivo de la situación y se mantuvo a remolque de cualquier reacción. Claro que en esto mucho tuvo que ver la inacción inadmisible de River, que sólo insinuó alguna reacción cuando ya estaba perdido.

  Estaba todo claro para Central, pero River también se encargó de hacer beneficencia para develar el misterio de quién festejaría.

  Central le pegó un tiro al partido con una réplica que es una de sus armas predilectas. El que la comandó fue Méndez, otra vez el prestidigitador del equipo, también hubo una acción distractiva de Zelaya para que la definición sea obra de Castillejos. Si antes parecía un choque sin equivalencias, ni hablar con dos goles de diferencia. Que tranquilamente pudieron ser un par más si no fuera porque Galmarini salvó en forma providencial un mano a mano de Zelaya ante Vega. También desperdiciaron sus oportunidades Gómez y Paglialunga.

  Quizás el descuento de Mauro Díaz, con la ayuda involuntaria de Burdisso, fue el único momento que entregó material para pensar en la inexperiencia de este equipo. Sobre todo porque después de esa jugada fortuita, Central mostró algunos desacoples propios del impacto inesperado que recibió. No fue más que eso porque el empuje de River se desvaneció en un santiamén.

  También Cuffaro Russo buscó oxigenar las líneas con los ingresos de Danelón, Franzoia y Choy González. Central volvió a tener controlado todo y procesó el golpe con la inteligencia de quien sabe que atraviesa por un momento rocoso, que nada ni nadie puede torcerle el pulso. Incluso, lo que vino después fue un tumulto que derivó en la expulsión de Franzoia y Archubi (suplente), pero que no empañó en absoluto lo bien que está haciendo los deberes este equipo de Cuffaro Russo en el Apertura. l

 

 

Desborde finalCon un final cerrado y los ánimos caldeados, el epílogo entregó imágenes para el olvido. Entre los festejos de Central y los lamentos de River se produjeron empujones con insultos de por medio y con Danelón como gran protagonista canalla. El defensor, que tras la roja a Franzoia, abrió un duelo contra Cabral, tuvo que ser separado por un ayudante de Cuffaro. Y Galmarini fue el más exaltado millonario.

 

 

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