Clásico rosarino

Central dejó a Newell's en terapia

El clásico dejó expuesta la mala praxis de la gestión rojinegra, la que no se resuelve con quien suceda a De Felippe

Viernes 02 de Noviembre de 2018

Los clásicos ofrecen a quien lo gana ese doble placer que genera el gozar del triunfo propio y disfrutar de la derrota impuesta. Por eso Central, más allá de sus propios problemas futbolísticos por resolver, pasea sonriente sobre la victoria de ayer. Por todo lo que eso representa y también porque dejó a Newell's enredado en su propia crisis.

Por estas horas los dos directivos visibles de Newell's, sí sólo dos, analizan quién reemplazará a Omar De Felippe. El empresario futbolístico colaborador de esta gestión, Pedro Aldave, el mismo que facilitó varias de las últimas incorporaciones, les insiste por lo bajo con que el hombre indicado es Fernando Gamboa por sus dotes de motivador. Como si de sólo motivación se tratara el fútbol.

Ahora bien. ¿El cambio de entrenador resuelve el problema de Newell's? No. Por supuesto que no. Porque lo futbolístico es consecuencia de lo institucional. Pero es más fácil cambiar que permitir ser cambiado.

Hace ya mucho tiempo que el club del Parque está atravesado por la impericia y disgregación política, a tal punto que la situación actual es propicia para incubar uno de esos métodos personalistas que tanto daño provocan en cualquier institución. Y que los socios e hinchas rojinegros conocen muy bien porque ya lo padecieron.

Es cierto que algún resultado favorable aislado puede camuflar una debacle institucional y deportiva, pero en el fútbol los procesos habitualmente concluyen con las consecuencias lógicas de lo que se hizo. Porque más allá de cierto ordenamiento económico vía judicial, Newell's está atomizado políticamente. A tal punto que el club cuenta con una comisión directiva diezmada casi al límite de lo estatutario, y con un presidente electo que hace tiempo no preside. Y cuyo destino se desconoce.

Gamboa, Alfredo Berti o quién sea el que suceda a De Felippe no resolverá la crisis que profundizaron estos dirigentes con su mala praxis, la que deportivamente se paga con una realidad futbolística precarizada y con una proyección imprevisible. Porque en esto el que pierde, paga. Y el precio siempre es alto. Como lo fue ayer el clásico.

La conducción de Newell's no modificará su presente por no nombrar a Central en sus redes sociales oficiales, ni por potenciar demagógicamente la pertenencia de grandes ídolos, ni por intentar morigerar las críticas periodísticas. Sólo logrará emerger de esta crisis con un programa de gobierno serio y responsable. Algo que no se logra con voluntarismo ni prepotencia.

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