Ovación

Central dejó el primer paso en el mismo lugar

Central se pareció ante Olimpia más al del semestre pasado que al renovado que pretende Diego Cocca en lo que fue su primera presentación formal en medio de la pretemporada.

Domingo 07 de Julio de 2019

La necesidad de enmarcar de manera correcta un partido de pretemporada es el mejor ejercicio en la previa de cualquier análisis para que las conclusiones no aniden en sitios equivocados. Pero los estudios, por más mesurados que sean, siempre tienen su lugar. En los tildes rojos y verdes que pudo haber hecho Diego Cocca de los 90 minutos de ayer en el amistoso ante Olimpia (fue empate 1 a 1 y luego derrota por penales 3 a 1) seguramente existirán. Porque jugar por jugar no sirve, más haciendo una excursión tan larga como la que hizo el canalla. Lo que hace el contexto es moderar la crítica o medir las adulaciones dependiendo de la jerarquía del rival, pero el funcionamiento es siempre ese bien preciado que tanto se busca cuando una pretemporada se mete en su recta final. En ese punto a Central las cosas no le salieron del todo bien, amén del conformismo que pudo haber manifestado su entrenador, en medio de un partido en el que se sintió capacitado y convencido de ganarlo recién cuando el conjunto paraguayo se quedó con uno menos.

   Ese contexto del que se habla no invita a segundas lecturas. El canalla disputó ayer su primer amistoso formal, de 90 minutos, y sólo con eso alcanza para abrir cualquier tipo de paraguas protector. Ahora, si de esos 90 minutos el equipo se ve superado en 80, la necesidad de ajustar clavijas se hace su lugar. Olimpia no es un equipo cualquiera. Campeón varias veces en los últimos en el fútbol paraguayo y a punto de jugar octavos de final de Copa Libertadores (ante Liga deportiva Universitaria de Quito). Con eso le sobró para demostrarle a Central que el tramo de preparación futbolística amerita mucho más rodaje y un viraje en su identidad.

   Es que si no fuera porque está en medio de una pretemporada, con los músculos aún un poco entumecidos pese al formato de trabajo (con muchos momentos de fútbol en el medio), lo del canalla anoche estuvo más cerca de aquellas imágenes de un equipo cansino que de las nuevas que se intentan plasmar, donde la dinámica debiera ser una de las principales aliadas.

   Lo que vino a buscar Central a cancha de Olimpia es un mínimo de identidad, algo que le empiece a hacer muecas de complicidad de cara a un año complicado, donde la necesidad de puntos deberá amigarse con la fortaleza anímica para saber sobrellevar el momento. Claro que a esa identidad Cocca deberá hallarla con los jugadores que considera titulares. Y si el DT habla de que aún faltan “tres o cuatro refuerzos” queda claro que la idea madre que intenta gestar llevará su tiempo.

   No es tiempo justamente de ilusionarse cuando las cosas resultan bien por más que enfrente haya un equipo de menor relieve. Tampoco de encender alarmas porque los avances no se expresan en la medida de lo deseado, más en una pulseada con un rival de cierta jerarquía. Ni una cosa ni la otra.

   Central está para intentar crecer desde el convencimiento de que hay voluntad, pero sobre todo capacidad, de evolucionar. Y lo que ocurrió en la capital paraguaya fue apenas el primer eslabón de una cadena de encuentros preparatorios, en los que intentará subir la autoestima posiblemente con la inclusión progresiva de alguna que otra cara nueva. Porque de eso se trata la cosa en pretemporada, de dar pasos que aun siendo pequeños debieran tener la firmeza necesaria para sentir que sirven para avanzar.

   Los aprietos en los que Olimpia lo puso en varios momentos del partido incluso le pueden servir al canalla en esto de entender que el camino por recorrer es demasiado largo y que a ese camino lo debe abordar con la vista al frente para empezar a ser un nuevo equipo y no parecerse al que fue.

   En ese largo trayecto ayer intentó avanzar, pero el primer paso lo dejó en el mismo lugar.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario