Ovación

Central debe aprovechar el envión anímico de la Copa para vencer a Boca

Lo de esta tarde en la Bombonera tendrá la relevancia del caso y contará, por qué no, con el envión que significó la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina. Juega a las 18.15.

Domingo 12 de Octubre de 2014

Pasó River, se viene Boca, se espera por Newell’s. Es el ayer, el hoy y el mañana. Se está en medio de lo que se consideraba (aún se considera) una semana con compromisos clave, capaces de marcar tendencias sobre la pulseada entre la alegría y la angustia. Lo de esta tarde en la Bombonera tendrá la relevancia del caso y contará, por qué no, con el envión que significó la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina. Será bueno para Central aprovechar esos resabios de fortaleza anímica obtenida en San Juan y aumentarlos para lo que viene, que es nada menos que el clásico.

   Más allá de ese compendio de sensaciones y proyecciones, lo que tiene que ver con el futuro todavía puede esperar. Debe esperar. Pensar en el choque frente a Newell’s podría transformarse en un arma de doble filo. La historia de hoy tiene el peso específico necesario como para centrar toda la atención ahí. Es lo que corresponde.

   La tarea de hacer extensivo el paso ganador (amén de que haya sido por penales) contra River es prácticamente una obligación. Más teniendo en cuenta que el andar en el torneo local ya se tornó anodino y con las aspiraciones controladas por un cepo que los propios resultados se encargaron de poner.

   No obstante, está la obligación de empezar a enderezar un poco el rumbo. Las derrotas contra Independiente y Lanús no hicieron otra cosa más que poner a dieta la ilusión de estar en la pelea importante y es a partir de eso desde donde debe entenderse el compromiso de esta tarde, en un reducto históricamente hostil para el Canalla.

   Como ya se escribió en estas mismas páginas, este Central entregó más de una vez respuesta desde lo anímico. Pero de la misma forma se hizo especial hincapié en las flaquezas futbolísticas que todavía siguen funcionando como un verdadero dique de contención para lo que tiene que ver con el crecimiento como equipo. Y a esta altura casi que resulta impostergable lograr ese salto de calidad que allane de una vez por todas esa tan ansiada consolidación.

   La ausencia de Sebastián Abreu por allí implique un condimento sustancial a la hora de marcar lineamientos tácticos, pero esencialmente todo aquello que tenga que ver con cuestiones estratégicas.
  Central necesita dejar de poner a expensas de los rivales la suerte que, muchas veces, le toca correr. Es una cuestión de osadía. Tal vez de sabiduría.

   Con el pitazo final de Darío Herrera habrá 90 minutos a todo o nada. Y en esa hora y media de juego podrá hacerse gala del sostén anímico que significó el haber sorteado a River, que tiene que ver con el pasado inmediato. Es lo que debería suceder para Central. El futuro tiene en la mira a Newell’s. Pero hay un presente al que hay que atender con la seriedad de caso. Ese presente se llama nada menos que Boca.

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