Ovación

Central Córdoba tiene un karma y se llama Deportivo Armenio

Como en la primera rueda, Córdoba igualó 0-0 con los de Maschwitz. El charrúa fue más pero chocó con el arquero Oviedo.

Domingo 15 de Abril de 2018

Central Córdoba tiene un karma y se llama Deportivo Armenio. Al igual que en la primera rueda, el charrúa no pudo quebrar a los de Ingeniero Maschwitz y terminaron 0 a 0, esta vez en el Gabino Sosa.

Desde el vamos quedó en evidencia cómo iba a ser el partido. Con el local como protagonista y la visita esperando un error para aprovecharlo. Hasta es una obviedad decir que los equipos que vienen a Rosario se meten atrás. Máxime cuando no pelean por nada.

Hay dos déficits que tiene Córdoba cuando no encuentra el camino. El primero de ellos es recurrir al pelotazo. El segundo, desesperarse. Porque cuando pone la pelota al piso y hace gala de lo que quiere Ariel Cuffaro Russo, que es fluir con un buen juego asociado, el charrúa es un equipo de temer para cualquier rival. Y quedó demostrado ayer. Cuando hizo circular la redonda, tuvo las mejores chances del primer tiempo con Migueles y Lazo, en dos ocasiones.

En el complemento, el Matador salió decidido a llevarse por delante a Armenio. Eso no significa que lo haya hecho con un juego vistoso ni mucho menos. Fue a puro empuje y corazón, influenciado por el gran marco de público que se acercó hasta el Gabino Sosa. Pero no le alcanzó. Para colmo, no fueron buenas las actuaciones de Gerardo Pérez y Cristian Sgotti. Los laterales no estuvieron finos como siempre y esto hizo que el charrúa perdiera vuelo por las bandas. De Juan Fernández sin dudas se esperaba más. El Enano es un talentoso pero por momentos lució perdido dentro del sistema dispuesto por el DT.

Córdoba olvidó el "cómo" (volvió a recurrir al pelotazo) y apostó al "por qué" (tenía que entrar como sea). Sin dudas, cuando no aparecen las situaciones, apostar al juego aéreo es un recurso. Por desgracia, el arquero de Armenio, Germán Oviedo, tuvo el mejor partido de su vida justo ante el charrúa.

En el medio, el árbitro Juan Ledo -de pésima actuación- ignoró una clara mano dentro del área visitante que pudo haber sido clave a la hora de abrir un partido tan cerrado.

En los últimos minutos, Central Córdoba no claudicó y estuvo cerca en varios momentos, pero volvió a chocar con la figura de Oviedo. De más está decir que Armenio hizo tiempo, exageradamente, ante cada interrupción, lo que enfrió el envión del conjunto de Tablada que a esta altura ya estaba plantado íntegramente en campo contrario.

Fue empate. Córdoba otra vez no supo quebrar a un Armenio que vino a hacer su negocio y lo consiguió. Igualmente, todo sigue abierto en un torneo que parece ser una carrera entre dos.

Un penal que pudo cambiar el partido

En uno de los mejores momentos de Central Córdoba en el partido, cuando tenía a Armenio abroquelado contra su arco, llegó la jugada más polémica de la tarde.

Un centro al área causó revuelo entre la defensa del equipo visitante y, tras un rebote, apareció César Delgado y sacó un remate que tenía destino de gol. El arquero ya estaba vencido y sólo quedaba Juan Casarini, quien desde el suelo evitó la caída del arco del tricolor. La polémica apareció por la forma en que el ex defensor de Tiro Federal rechazó la pelota. Claramente utilizó la mano derecha para sacarla. No quedaron dudas que fue penal.

El árbitro Ledo hizo caso omiso, dijo que no pasó nada, y esto despertó la inmediata reacción de todos los jugadores charrúas, que se le fueron al humo al referí para pedirle explicaciones.


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