Lunes 20 de Marzo de 2017
Todavía repercuten las situaciones increíbles que se vivieron en el Gabino Sosa en el 2-2 de Central Córdoba ante Cambaceres, rival directo en la lucha por no perder la categoría. Fue un clima de locura y desahogo. El primer tiempo del equipo de Daniel Moscetta fue lo peor que se vio del charrúa en los últimos años. Y en el segundo, con garra y amor propio, recuperó la memoria y pudo salvar la ropa cuando la mano venía muy difícil para mantener la distancia en el promedio. Pero lo más sorpresivo fue la renuncia del entrenador y sus 6 colaboradores a los dirigentes el sábado a las 20.30. O sea, antes de jugar. Fue así que el equipo salió a disputar un encuentro de seis puntos con un técnico decidido a irse, pese a que sí estuvo en el banco.
Un marco por demás de extraño rodeó al contejo y se intuía que algo se gestaba en torno al cuerpo técnico. Fue cuando los hinchas mostraron su descontento, antes, durante y después del cotejo con Moscetta. En ese clima, llegaron los penales para Cambaceres (uno inexistente), a los 32' y 41' que Gastón Azcona canjeó por goles. Y ahí se les vino la noche a los charrúas.
Con un Córdoba perdido en la cancha se fueron al descanso con la bronca de todos los presentes, que no sabían nada sobre la renuncia de Moscetta y compañía. En ese contexto, el presidente Carlos Lancellotti y otros directivos, los únicos que conocían la situación, bajaron de las plateas, fueron a los vestuarios para hablar con los jugadores y les pidieron que reviertan la pobre imagen que dieron.
Como por arte de magia llegaron los cambios. De nombre y actitud. Ingresaron Martín Mustachi y el goleador Ramiro Rocca, y el equipo fue otro. El charrúa acorraló entonces a Cambaceres y con dos goles del artillero (a los 66' de penal y a los 75') igualó.
Y en el final hasta lo pudo ganar con un cabezazo de Lescano a los 83', que se estrelló en el palo derecho del golero visitante. Después del pitazo de Antonio Amato, el cortocircuito entre jugadores y el cuerpo técnico saliente quedó a la vista con las declaraciones del goleador Rocca.
"No sé por qué el técnico me mandó con los suplentes. No me dio explicaciones y cuando ingresé le pagué con goles", tiró Rocca cuando este medio lo entrevistó alambrado de por medio. Y cuando el jugador encaró al túnel, Moscetta lo esperó y cruzó una palabras por varios minutos.
Después la zona de vestuarios fue una peatonal. En un cuarto se reunieron los dirigentes, en otra el técnico con el plantel y sus colaboradores entregaban a la prensa el comunicado de renuncia que Moscetta hizo, obvio, mucho antes. En otro sector, el coordinador Daniel Teglia esperaba novedades.
Pasaron unos minutos y fue el propio presidente el que despejó dudas y pegó: "Todavía no puedo creer cómo un técnico presenta la renuncia antes de jugar y a dos fechas del reinicio de un torneo. Estuvieron noventa días para presentar el mejor equipo y ahora se van", dijo Lancelotti. Todo dicho.